El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, intentó este jueves pasar página a la reciente crisis y limar asperezas con el Vaticano durante una conversación «amistosa» con el papa León XIV sobre la guerra en Oriente Medio y «los esfuerzos humanitarios» en el continente americano.
El secretario de Estado llegó al palacio apostólico, en la Santa Sede, semanas después de las duras críticas del presidente Donald Trump al jefe de los 1.400 millones de católicos del mundo por su postura antibélica.
La audiencia «hizo hincapié en la solidez de las relaciones entre Estados Unidos y la Santa Sede, así como su compromiso común a favor de la paz y de la dignidad humana», señaló el Departamento de Estado en un comunicado.
«Revisaron los esfuerzos humanitarios en curso» en el continente americano y «las iniciativas para establecer una paz duradera en Oriente Medio», añadió.
La Santa Sede ha tenido un papel activo en la diplomacia en torno a Cuba, sometida a una creciente presión de Washigton desde el regreso al poder de Trump.
Rubio, un católico de origen cubano, ha encabezado estos esfuerzos por presionar al gobierno comunista de la isla.
León XIV conoce bien América Latina después de pasar dos décadas como misionero en Perú, donde obtuvo la nacionalidad.
– Una relación «sólida» –
Según el Departamento de Estado el diálogo entre ambos líderes dio fe de «la sólida y constante asociación entre Estados Unidos y la Santa Sede en favor de la libertad religiosa«.
El Vaticano no ha dado detalles de esta audiencia a puerta cerrada que duró aproximadamente 45 minutos.
Posteriormente Rubio se reunió con el secretario de Estado y número dos del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin.
«Vamos a escucharlo», dijo Parolin el miércoles a periodistas, tras aclarar que la cita se realiza por iniciativa de Washington y que abordarían temas como América Latina, Cuba y Líbano.
El gobierno de Trump celebró la elección del papa el 8 de mayo de 2025 como el primer pontífice estadounidense de la historia.
Pero sus relaciones con la Santa Sede se deterioraron.
En un ataque sin precedentes, Trump calificó en abril al papa como «DÉBIL en materia de crimen, y terrible para la política exterior».
Su declaración se produjo luego de que León XIV pidiera paz en Oriente Medio tras la guerra lanzada por Israel y Estados Unidos contra Irán, y de que condenara como algo «realmente inaceptable» la amenaza de Trump de destruir la civilización iraní.
Rubio aseguró que la visita estaba planeada antes de las declaraciones de Trump.
Contra las armas nucleares
Trump volvió a criticar al papa en una entrevista la noche del lunes, al afirmar que León considera que «está bien que Irán tenga una arma nuclear«. «Creo que pone en peligro a muchos católicos y mucha gente», sostuvo el republicano.
Consultado al respecto, el obispo de Roma afirmó que la misión de la Iglesia católica es «predicar la paz» y el Evangelio.
«Si alguien desea criticarme por proclamar el Evangelio, que lo haga con la verdad», declaró a periodistas.
«La Iglesia ha hablado durante años contra todas las armas nucleares, así que no hay duda de eso», sostuvo el sumo pontífice.
Parolin dijo el miércoles que atacar al papa «[le] parece un poco extraño» porque «el papa está siendo el papa«.
Como estadounidense, León tiene más peso en Washington que sus antecesores y ha utilizado su voz para criticar la arremetida del gobierno de Trump contra la inmigración.


