Una propiedad privada, identificada como Piscina Carlos Yuli, fue el último lugar que pisó con vida Lucero Diroche Montero, la menor de apenas 12 años de edad que fue encontrada muerta con heridas de arma blanca y signos de violencia sexual, la mañana del martes 9 de junio, en el sector Valiente del distrito municipal La Caleta, en Boca Chica.
El establecimiento, cuya vigilancia estaba a cargo de dos hombres identificados como Wilkin y Lebrón, permanece en estado de abandono, con paredes sucias, la piscina vacía y mobiliario deteriorado. A pesar de las deplorables condiciones de la estructura, la víctima habría ingresado al lugar junto a otros dos adolescentes en momentos en que este se encontraba cerrado.
La menor fue hallada sin vida en el piso del lugar, en una sala con aspecto de abandono. Se encontraba desnuda de la cintura para abajo y con rastros de sangre alrededor de su cuello.
Según familiares de la occisa, los menores entraron a la propiedad saltando por las paredes, para celebrar un «compartir» a altas horas de la noche del lunes.
Los dos adolescentes que acompañaban a la menor habrían declarado a las autoridades que, tras pasar un tiempo juntos, intentaron convencerla de marcharse hacia la playa para evitar ser sorprendidos en el recinto. Sin embargo, ella se habría quedado en el lugar y, horas después, fue hallada sin vida, dejando un profundo dolor en todos sus conocidos, quienes todavía desconocen las circunstancias que desencadenaron la tragedia.

Por el caso, la Policía Nacional informó que tiene bajo custodia a los adolescentes, de 12 y 13 años, que se encontraban con la fallecida. Asimismo, los familiares confirmaron que también se encuentran detenidos para fines de investigación los nombrados Wilkin y Lebrón, y exigen que ambos rindan cuentas ante la justicia.
La menor se había criado con su abuela, pero actualmente residía con su padre y sus hermanas. Su madre vive en el extranjero.
Dolor e impotencia
El padre de la menor fallecida, Wilfrido Diroche, se enteró de su muerte a través de sus otras hijas, quienes le comunicaron la lamentable noticia.
“Mis hijas me llamaron… encontré a la niña muerta. Me la violaron y la mataron, una niña que apenas estaba empezando a vivir”, expresó afligido el hombre al conversar con reporteros de Diario Libre, mientras exigía a las autoridades que se haga justicia.
Una hermana de 17 años de la víctima señaló que en la escena del hecho se encontró la ropa interior de la menor y una cadena.
Wilfrido Diroche afirmó que su hija mantenía una relación cercana con los dos adolescentes, al punto de que ellos solían comer en su casa.
«A mí lo que más me duele es que eran niños que comían en mi casa. Comían del mismo caldero de mi casa y mira cómo mataron a mi niña», enfatizó.
El hombre exigió respuesta del sistema de justicia para que el caso no quede impune.
Historial de acoso
Tatiana Diroche Montero, otra de las hermanas de la occisa, denunció que «Wilkin» y «Lebrón» mantenían un «comportamiento indebido» con las niñas de la comunidad.
«Manoseaban a las niñas para dejarlas pasar gratis y que se pudieran bañar», afirmó.

Estas declaraciones coinciden con los testimonios de otra de las hermanas y algunas menores del sector, cuyos nombres se omiten por razones legales, quienes aseguraron que Lebrón incluso les había ofrecido dinero. “Es demasiado fresco, le gusta sobar”, manifestaron las adolescentes de la zona.
La investigación en torno al caso se desarrolla bajo la coordinación del Ministerio Público (MP), a través de la fiscalía especializada en Niños, Niñas y Adolescentes, junto a los demás organismos correspondientes.


