En República Dominicana, los problemas de filtración en los techos afectan a 559 escuelas públicas. Un operativo nacional, anunciado por el Gobierno en abril de 2026, contempla más de 505 mil metros cuadrados de lona asfáltica y una inversión cercana a los 400 millones de pesos para corregir goteras y humedades en los centros educativos.
Sin embargo, las escuelas representan apenas una muestra de una situación que afecta a miles de viviendas, comercios y proyectos inmobiliarios. Las filtraciones se convirtieron en uno de los principales dolores de cabeza de propietarios y administradores de inmuebles, alimentando un mercado de impermeabilización cada vez más amplio y especializado.
Problema
La magnitud del fenómeno resulta difícil de cuantificar. Annerys Meléndez, presidenta de la Asociación Dominicana de Constructores y Promotores de Viviendas (Acoprovi), señala que no hay estadísticas precisas sobre edificaciones afectadas por filtraciones.
Diario Libre hizo una serie de solicitudes al Ministerio de Viviendas, Pro Consumidor y la Dirección General de Aduanas para obtener datos, pero al momento de salir este artículo esas instituciones dijeron que todavía recopilaban información.
No obstante, diversos indicadores muestran que se trata de un problema recurrente.

Tan solo de 2018 a 2021, Pro Consumidor recibió al menos 193 reclamaciones relacionadas con vicios de construcción, siendo las filtraciones una de las principales causas. Además, según declaraciones previas de su director ejecutivo, Eddy Alcántara, alrededor del 70 % de las reclamaciones que recibe la institución corresponde al sector inmobiliario.
La situación adquiere relevancia en un contexto donde, según la Sociedad Dominicana de Sismología, las construcciones informales representan más del 60 %. Muchas de estas edificaciones se levantan sin supervisión técnica adecuada ni controles de calidad.
Clima
A mayor intensidad del agua, más se evidencian los problemas de origen. Carla Morales, predictora del Instituto Dominicano de Meteorología, explica que durante los primeros meses de 2026 las precipitaciones estuvieron por encima de lo normal en gran parte del territorio.
Además, menciona que eventos como las lluvias de noviembre de 2023 en el Gran Santo Domingo o los aguaceros registrados en abril de 2026 muestran una tendencia hacia aguaceros más concentrados e intensos.

Entonces, refiere Morales, el envejecimiento de edificaciones y la falta de mantenimiento de techos, drenajes y sistemas pluviales contribuyen a que las filtraciones sean un problema recurrente durante estos episodios.
Sin embargo, Meléndez (de Acoprovi) sostiene que el cambio climático por sí solo no genera filtraciones. Según explica, estas suelen asociarse a fallas en sistemas de impermeabilización, defectos constructivos, conexiones sanitarias defectuosas o intervenciones posteriores realizadas sin técnica.
Debilidad
Para Juan Carlos Arias, gerente de la firma de consultoría LogyCo, la principal debilidad de la industria de la construcción dominicana no radica en los materiales disponibles ni en los diseños, sino en la mano de obra.
“Una pendiente mal construida, un drenaje deficiente o una instalación incorrecta de un sistema impermeabilizante pueden arruinar incluso los mejores materiales”, explica.
Arias considera que muchos de los problemas de filtración podrían evitarse desde la etapa de diseño.
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Los techos completamente planos, frecuentes en la arquitectura dominicana, favorecen el estancamiento de agua. En contraste, explica el arquitecto, cubiertas con pendientes adecuadas facilitan el drenaje natural y reducen el riesgo de filtraciones.
“Todo proyecto debería estar licenciado y tener unas supervisiones periódicas, levantar las no conformidades y exigir correcciones, pero hay informalidad en este sentido desde el Estado”, advierte. “Al no perseguir arduamente esa otra parte de la construcción que desarrolla proyectos sin cumplir con todos los requerimientos”.
Expansión
El crecimiento de las filtraciones impulsa una industria que abarca fabricantes, distribuidores, contratistas especializados y ferreterías. Empresas con tiempo en el mercado, como Selladores Cobian, coinciden en que la demanda aumentó de forma sostenida.
Según Manolo Martino, director de operaciones de la compañía, existe una mayor conciencia entre propietarios e inversionistas sobre la importancia de proteger las estructuras frente a la humedad.
La empresa, fundada en 1970, vivió la evolución tecnológica del sector. Diego Martínez, director técnico, explica que en la década de 1980 predominaban las membranas asfálticas, que todavía mantienen una amplia presencia en el mercado local. Sin embargo, hoy conviven con sistemas de poliuretano, poliurea, membranas termoplásticas y tecnologías más avanzadas.
Martino asegura que, tras el colapso del techo de la discoteca Jet Set, algunos propietarios mostraron interés en evaluar sus cubiertas y sistemas de impermeabilización. Hace poco, la empresa —que impermeabiliza el techo del Aeropuerto Internacional del Cibao— adquirió maquinaria para establecer la primera fábrica de impermeabilizantes de lona asfáltica en el país.
Soluciones
La experiencia de Teresita de Jesús refleja una situación común. Después de construir apartamentos sobre su vivienda, enfrentó filtraciones persistentes. Probó soluciones temporales, como aplicaciones de “fino” y selladores, sin resultados duraderos.
Agotada, recurrió a una empresa especializada que encontró en internet y realizó una intervención de alrededor de 200,000 pesos (por unos 120 metros cuadrados).
Juan Caba, propietario de Caba Roofing, sostiene que muchas reparaciones fracasan porque se concentran en cubrir los síntomas sin corregir el origen del problema. Entre los errores más frecuentes menciona la falta de preparación de las superficies, la ausencia de imprimaciones, la corrección insuficiente de grietas y terminaciones deficientes alrededor de desagües y antepechos.
Para abordar estos problemas, antes de instalar la lona asfáltica, lava el techo con máquinas de presión de 4,000-4,400 libras, corrige imperfecciones y aplica una base a la estructura.
Caba, que utiliza membranas asfálticas de aluminio y ofrece una garantía de 10 años, regresó a República Dominicana después de trabajar en esa industria en Puerto Rico. “Trabajamos la membrana por metro cuadrado. Si es un techo ‘sano’ cobramos de 1,300 pesos en adelante”.
Todos los bolsillos
El mercado criollo ofrece soluciones para distintos presupuestos y necesidades. Una búsqueda en Instagram resulta en un sinfín de compañías que, por un costo módico, prometen solucionar el odioso goteo.
Las alternativas más económicas suelen ser los recubrimientos acrílicos y selladores líquidos, muy utilizados en viviendas. Luego aparecen los sistemas basados en mantos o membranas asfálticas: una de las opciones más populares al examinar el costo y durabilidad.
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En segmentos de mayor inversión se encuentran las membranas de poliuretano, poliurea y sistemas termoplásticos como PVC y TPO, utilizados con frecuencia en hoteles, industrias y grandes proyectos comerciales.
Algunas estimaciones indican que impermeabilizar un techo puede costar entre 450 y 1,200 pesos por metro cuadrado, dependiendo de los materiales seleccionados y la complejidad de la obra.
Resistencia
A pesar de la disponibilidad de nuevas tecnologías, la adopción de soluciones más avanzadas sigue siendo limitada.
Para Margarita Collado, gerente general de Sika Dominicana, el mercado prefiere estas alternativas debido a razones económicas y culturales.
“La tendencia suele ser elegir la solución más barata y reparar cuando vuelva a aparecer el problema”, explica. “Mientras que a nivel mundial se desarrollan tecnologías para la sustentabilidad o para reducir la emisión de dióxido de carbono, en República Dominicana se prefiere el manto asfáltico, que es la tecnología más primitiva y barata, aunque ya no sea la más confiable”.
Según Collado, el tema de las impermeabilizaciones a menudo está subvalorado, a pesar de que una falla puede resultar en costos postventa muy elevados, en especial en hoteles, clínicas o industrias.
Informalidad
Otro factor que alimenta el mercado de impermeabilización es la informalidad constructiva. Maritza Álvarez, gerente para el Caribe y Latinoamérica de Polyglass USA, considera que los nuevos códigos de construcción representan un avance importante porque unifican criterios técnicos y reducen espacios para prácticas informales.
“Anteriormente, no había una entidad que regulara lo que se instalaba en los proyectos. Este código se basó en el modelo de la Florida, debido a que es una zona impactada por fenómenos similares a los del Caribe, como los huracanes, a diferencia de los códigos de construcción de Europa que no tienen en cuenta estas condiciones”.
Aun así, reconoce que gran parte del mercado recurre a soluciones de aplicación sencilla que pueden instalarse sin asistencia profesional.














