Los asteroides son cuerpos celestes rocosos que orbitan alrededor del Sol y constituyen uno de los vestigios de la formación del sistema solar hace más de 4.600 millones de años. La NASA identificó, a julio de 2021, más de un millón de asteroides que, en gran parte, orbitan en el cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter, aunque miles de ellos siguen trayectorias que los acercan a la órbita terrestre.
La posibilidad de que uno de estos cuerpos impacte contra la Tierra ha alimentado durante años la preocupación de la población. Aunque los expertos coinciden en que el riesgo de una colisión catastrófica a corto plazo es muy bajo, también recuerdan que se trata de un fenómeno que volverá a producirse en algún momento. En este sentido, el experto en asteroides de la NASA Humberto Campins asegura que, si bien las personas «como individuos» no tienen «nada de qué preocuparse», «sí deben prepararse» para afrontar una amenaza que «volverá a ocurrir» a largo plazo.
Así lo ha afirmado en una entrevista para la agencia EFE dentro del marco del congreso The Many Pathways to Spaces celebrado en Oviedo (Asturias), en el que también ha recordado que «grandes impactos» como el que extinguió a los dinosaurios son «inevitables» si las agencias espaciales no desarrollan las técnicas y los programas necesarios para desviar los asteroides que puedan chocar contra la Tierra.
Actualmente, la misión DART de la NASA ha demostrado ser capaz de estrellar una nave de manera deliberada contra un asteroide para probar una técnica de defensa planetaria. Además, la agencia espacial estadounidense trabaja activamente para lanzar la misión Ramses en 2028, así pues, la nave espacial Ramses de la Agencia Espacial Europea (ESA) se reunirá con el asteroide Apophis antes de que pase por la Tierra para acompañarlo durante el sobrevuelo y observar cómo se deforma y cambia por la gravedad de nuestro planeta.
Pese a que existen varias misiones en marcha de defensa planetaria, el experto de la NASA ha querido aclarar en el congreso The Many Pathways to Spaces que, en la actualidad, no se conocen asteroides que «acechen» a la Tierra y que la probabilidad de que alguno impacte a lo largo de la vida de una persona es «muy baja». No obstante, ha insistido en que la humanidad debe prepararse para ello por medio de la llamada «defensa planetaria» si quiere perdurar a largo plazo como civilización.
Así detecta la NASA los asteroides que podrían chocar con la Tierra
La NASA explica en una publicación de su blog oficial que la identificación de un asteroide potencialmente peligroso comienza en el momento en que los telescopios detectan un nuevo objeto en el espacio. Si los primeros cálculos indican que su órbita podría acercarlo a la Tierra, pasa a ser catalogado como un objeto cercano a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés), una categoría que engloba a los asteroides y cometas cuya trayectoria los aproxima a menos de 193 millones de kilómetros del Sol y, por tanto, a las proximidades de la órbita terrestre.
Una vez detectado, el objeto se incorpora a la página de confirmación del Centro de Planetas Menores, donde observatorios y astrónomos de todo el mundo realizan nuevas observaciones para determinar con mayor precisión su trayectoria. Por lo tanto, gracias a este seguimiento conjunto, los científicos recopilan más datos sobre su velocidad, posición y recorrido para reducir la incertidumbre de los cálculos orbitales.
Con esa información, centros especializados como el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) de la NASA recalculan de forma continua la órbita del asteroide y evalúan la probabilidad de un posible impacto con la Tierra. Además, si los análisis detectan un riesgo significativo, el CNEOS informa a la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria de la NASA, responsable de coordinar la respuesta de la agencia frente a este tipo de amenazas.
Todo el proceso se basa en un sistema de colaboración internacional. La NASA trabaja junto a la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN), una organización que reúne a observatorios, agencias espaciales e investigadores de distintos países para compartir observaciones, contrastar los cálculos orbitales y obtener las predicciones más precisas posibles sobre la trayectoria de estos objetos.


