Durante décadas, hablar de tecnología en un coche significaba hacerlo de su motor, su potencia o, como mucho, del navegador instalado en el salpicadero. Eso está cambiando. Los automóviles incorporan cada vez más elementos propios de la electrónica de consumo: procesadores, grandes pantallas, cámaras, sensores, conectividad y sistemas capaces de asumir tareas que hasta hace poco dependían completamente del conductor.
OMODA & JAECOO, las dos marcas del grupo chino Chery que han desembarcado recientemente en España, son un buen ejemplo de esta transformación. Más allá de sus motorizaciones híbridas y eléctricas, buena parte de su apuesta pasa por trasladar al coche una experiencia cada vez más digital.
Un coche que puede aparcar mientras lo controlas desde fuera
Una de las tecnologías más llamativas es el Remote Parking Assist (RPA) previsto para el OMODA 7 SHS. Su objetivo es relativamente sencillo de entender: permitir que el conductor salga del coche y controle desde fuera la maniobra de aparcamiento.
Por detrás, sin embargo, hay bastante más tecnología. El sistema utiliza 21 sensores repartidos por el vehículo, entre cámaras periféricas, radares ultrasónicos y sensores que miden variables como la velocidad o el ángulo de la dirección. La información se combina para crear una representación tridimensional del entorno y calcular posteriormente la trayectoria que debe seguir el automóvil.
La conexión con el conductor se realiza mediante Bluetooth Low Energy (BLE) desde la propia llave y funciona, según la compañía, hasta unos seis metros de distancia, sin necesidad de cobertura móvil. El vehículo puede encargarse de la dirección, el acelerador, los frenos y el cambio durante la maniobra, con la velocidad limitada a 5 km/h. Si pierde la señal o encuentra un obstáculo, el sistema se detiene.
Eso no convierte al OMODA en un coche autónomo. El usuario sigue teniendo que supervisar la operación y mantener el control. La propia compañía trabaja en un sistema posterior, denominado Valet Parking Driver, con el que pretende que el automóvil pueda desplazarse solo por un aparcamiento, localizar una plaza y estacionarse. Por ahora, se encuentra en las últimas fases de desarrollo y la marca únicamente ha comunicado pruebas realizadas en China.
Pantallas que se mueven y chips que antes buscábamos en el móvil
El cambio también se aprecia dentro del coche. El OMODA 7 incorpora una pantalla de 15,6 pulgadas y resolución 2.5K que puede desplazarse físicamente por el salpicadero desde la posición central hacia el acompañante.
Puede parecer simplemente otro reclamo visual, pero detrás hay una tendencia bastante más importante: el rendimiento informático del coche empieza a ser parte de sus prestaciones.
OMODA & JAECOO señala que utiliza tecnología de Qualcomm para sus sistemas multimedia, navegación, conectividad y asistentes, aunque la documentación facilitada por la compañía no especifica qué plataforma concreta equipa cada modelo.
Qualcomm lleva años trasladando al automóvil una estrategia parecida a la que siguió con los smartphones. Su plataforma Snapdragon Digital Chassis reúne soluciones para el sistema multimedia, la conectividad, los asistentes a la conducción y los servicios en la nube. La propia compañía define esta evolución como el paso hacia el vehículo definido por software, en el que cada vez más funciones dependen de chips y código y no exclusivamente de componentes mecánicos. Chery se encuentra además entre los fabricantes con programas anunciados sobre las nuevas plataformas Snapdragon para automoción.
El coche empieza a ‘ver’ lo que sucede alrededor
Otra de las piezas fundamentales son los sistemas ADAS. La gama incorpora, dependiendo del modelo y la versión, funciones como control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, frenada automática de emergencia o monitorización del entorno.
Algunos modelos añaden además cámaras de visión 540 grados, una denominación comercial que combina la imagen de las cámaras situadas alrededor del vehículo con una recreación de lo que existe bajo él para facilitar determinadas maniobras.
Son cámaras, radares y sensores que por separado proporcionan información bastante limitada. Lo interesante está en cómo el software combina todos esos datos para interpretar qué sucede alrededor del coche y tomar decisiones en fracciones de segundo.
Y ahí probablemente está uno de los mayores cambios que vive actualmente la automoción. El motor continúa siendo fundamental, pero ha dejado de ser el único elemento que diferencia a un automóvil. Los coches también empiezan a competir por sus procesadores, sus sensores, su software y la experiencia que ofrecen sus pantallas.
No significa que una pantalla más grande o un sistema capaz de aparcar automáticamente conviertan necesariamente un coche en mejor. Pero sí explica por qué fabricantes como OMODA & JAECOO empiezan a mirar más allá del público tradicional del motor: buena parte de la batalla del automóvil ya se está librando también en el terreno de la tecnología.


