El Pixel Watch tiene un gran reto por delante: no ser uno más

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Ahí estaba Rick Osterloh, con una cazadora estupenda que ocultaba de forma muy conveniente su as bajo la manga. Tras darle un poco de suspense al momento, enseñaba uno de los dispositivos más esperados de los últimos años: el Pixel Watch.

El anuncio era agridulce, porque no era un lanzamiento en toda regla: solo dieron algunos detalles de un smartwatch que llegará en otoño junto a los Pixel 7/Pro. Lo poco que contaron y lo poco que pudimos ver dejó pocas certezas y una gran duda: si este Pixel Watch no acabará siendo un reloj más.

Esto me suena

El diseño es desde luego llamativo: la caja se difumina en un diseño en forma de óvalo de la que solo sobresale su corona táctil y un botón lateral casi invisible. Todo el dispositivo —no se habló de si habría un único tamaño o quizás dos— parece casi como un disco de cristal, aunque también interviene el acero inoxidable reciclado.

No hay marcos físicos visibles, pero la información no aprovecha todo el frontal de la pantalla.

La pantalla parecía dominarlo todo en las imágenes y clips mostrados por Google, y a juzgar por el dominio absoluto del fondo negro parece razonable pensar que estamos ante una pantalla OLED que con ese uso masivo de fondo oscuro debería contribuir a una mejor autonomía de la batería.

Lo que también quedó aparentemente claro con esas imágenes es que aunque no hay una «caja» que envuelva a la pantalla del reloj, esta tendrá unos marcos claramente sensibles. La información y la interfaz no ocupan toda la superficie de la pantalla: hay un claro marco invisible que hace que el aprovechamiento del frontal esté lejos de ser total, al menos según lo que pudimos ver durante el evento.

En Google indicaron que las correas serían intercambiables, aunque el mecanismo y las correas parecen propietarias a juzgar por las imágenes. En una imagen revelada posteriormente también se podía ver la parte trasera del dispositivo, que es donde se integran los sensores que son fundamentales para varias funciones en el terreno de la salud.

El dispositivo estará gobernado por Wear OS —curioso, el año pasado quisieron que el apellido «OS» desapareciera, pero lo usaron en ese anuncio—, pero no hablaron de esa teórica nueva versión. Solo mencionaron que la interfaz de usuario sería una mejora de la anterior y contaría «con navegación más fluida y notificaciones inteligentes».

La pantalla será táctil, pero también se podrán controlar sus funciones con la voz y con gestos. Osterloh mencionó como sería posible realizar consultas sobre el tiempo o usarlo para llegar a destino a través de Google Maps «incluso sin su teléfono» —apuntando así a un modelo con conectividad 4G—.

También se reveló que se podrían realizar pagos móviles gracias al nuevo Google Wallet, además de controlar los dispositivos domóticos gracias a la nueva aplicación de Google Home para Wear OS.

Sin embargo, Osterloh habló de cómo su función preferida del Pixel Watch era su «integración profunda con Fitbit», que llegará en primer lugar a estos smartphones —lo que significa que acabará también llegando a otros modelos Wear OS— para poder contar con monitorización de salud y actividad física.

Entre esas opciones estará la monitorización del ritmo cardiaco y del sueño, la duración de las sesiones de entrenamiento —las llamaron «Active Zone»— y la capacidad de hacer un seguimiento de esa actividad y de nuestros objetivos. Todo muy bien, salvo por un detalle.

Que ya podemos hacer todo eso en los relojes inteligentes actuales. Así pues, la pregunta es obvia.

¿Qué tienes de especial, Pixel Watch?

Con los detalles aportados por Google es difícil saber cuál será la característica diferencial de este reloj inteligente. No se habló por ejemplo de su procesador, pero aquí podríamos tener sorpresas: los Snapdragon Wear de Qualcomm han ido cumpliendo, pero lo han hecho de forma modesta.

Curioso: no se habla del soporte para iOS.

Hay ciertas opciones de tener unos Pixel Watch gobernados por una variante del chip Google Tensor que también potencia sus móviles, pero en la batalla están también los Snapdragon Wear 5100, que prometen menos nanómetros, más potencia y más autonomía. Este último apartado podría ser especialmente clave para su potencial éxito.

Hay otro apartado interesante: durante la presentación se mostró esa letra pequeña, y en ella no había mención alguna a iOS. Eso plantea una diferencia interesante con otros relojes inteligentes basados en Wear OS: el Pixel Watch no sería compatible con los iPhone.

La filosofía sería aquí idéntica a la que Apple sigue con sus Apple Watch, que solo se pueden usar —al menos durante el primer inicio y puesta en marcha— con un iPhone o un iPad. Samsung ya hizo eso mismo con su Galaxy Watch4, el primer dispositivo Wear OS desde 2015 que no era compatible con iOS.

Ese dato es uno de los más llamativos, ya que plantearía esa postura más cerrada: solo podrás beneficiarte de las nuevas opciones del Pixel Watch —nuevas apps como Google Wallet o Google Home, y por supuesto la integración con fitbit— con un móvil Android. El refuerzo del ecosistema Android sería por tanto uno de los elementos fundamentales del Pixel Watch.

Google pues plantea una guerra abierta que hará que o bien «seas del Pixel Watch» o bien «seas del Apple Watch». Lo que elijas marcará de forma clara la apuesta por el ecosistema Android o el ecosistema iOS.

La integración con Fitbit es también una de las grandes promesas del reloj. Desde que Google adquiriera esa empresa a finales de 2019 —la operación no concluyó hasta enero de 2021— no se había visto un impacto claro de aquella compra estratégica, y desde luego las incógnitas sobre el alcance de esa integración son notables. Google Fit, eso sí, coexistirá de momento con Fitbit.

De hecho Google apenas dio información sobre los sensores o esa monitorización de la actividad física y de salud más allá de lo que comentamos: eso era esperable, pero si hay una función protagonista en estos dispositivos desde hace tiempo, es esta: Google teóricamente debería aprovechar el potencial de Fitbit para diferenciarse.

Estamos pues ante un reloj inteligente que ciertamente puede marcar un antes y un después para un segmento que durante años Google había descuidado. Será interesante ver cómo se sitúa el Pixel Watch en el catálogo de wearables basados en Wear OS: los teléfonos Pixel siempre han tenido un alcance limitado, quizás para no enfadar a los socios de su ecosistema Android: veremos qué ocurre con estos Pixel Watch.


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El Pixel Watch tiene un gran reto por delante: no ser uno más

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Javier Pastor

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