Los fenómenos en la música popular vienen y van, de la misma manera que surgen con una fuerza impactante, con melodías, estribillos e incluso bailes que ocupan la existencia momentánea en el público, y ahora en las últimas décadas fenómenos virales, de igual forma se esfuman en el olvido; y solo se les recuerda, en algunas ocasiones, para contabilizarlo en una lista como “las rarezas musicales”.
Siempre han existido, los que ya nadie recuerda y los de ahora que tienen el reto de permanecer en el gusto del público y demostrar que no se trató de la pegada de un solo tema, como el caso de Martha Candela, una mujer de carácter fuerte, nacida en la iglesia protestante y que ha ritmo de merengue de calle o a puro “mambo” se ha convertido en el fenómeno musical del momento, con merengues que recrean algunos pasajes bíblicos.
En su caso, solo el tiempo definirá su paso por la música y decidirá si será poseedora de una verdadera trayectoria musical de éxitos y años en el ruedo artístico o pasará como una ola musical.
Martha Candela ha visto en el merengue urbano o mambo violento un camino para llevar el mensaje de la Palabra de Dios de una manera divertida y moderna. Procedente de la iglesia protestante pentecostal, ha llevado su predicación con un lenguaje con los códigos que utiliza la juventud de hoy, siendo un vehículo para glorificar a Dios.
Su fenómeno la llevó a participar en la tercera temporada del programa Dominicana´s Got Talent y a convocar multitudes, ganándose el cariño del público con temas como “Clean” y “El Candela”.
Esta semana, la intérprete de música cristiana anunció que se retiraba momentáneamente de los escenarios y de las entrevistas por recomendaciones médicas.
EL BOOM EN 2013
República Dominicana registra casos de figuras que en sus inicios tuvieron una extraordinaria pegada y luego desaparecieron del radar. Entre ellos se cuentan el haitiano, vendedor de dulces Romain Dorlean (conocido como Palito de Coco) y Francesca Gallucci (la de “Ánímo, ánimo, ánimo”).
Corría el año 2013 cuando de un día para otro, en el país solo se hablaba de Francesca y la gente no se quitaba de la boca el estribillo: “Ánimo, animo, animo”, de su canción “One, two, three, four, five”, no porque le resultara gracioso, sino porque la gente entendía que la joven, de apenas 13 años, cantaba muy desanimadamente, contrario a lo que dice en el coro de su éxito musical.
Tristemente Francesca recibió todo tipo de burlas y críticas de parte de los internautas. Hasta el humorista Miguel Céspedes llegó a crearle una parodia. Ante tantos ataques su madre le prohibió usar las redes sociales. Actualmente Francesca se mantiene fuera del ojo público.
Sin embargo, Francesca Zeneida Gallucci (Francesca, La Voz del Futuro), aprovechó su popularidad mediática que hasta lanzó su propia muñeca.
Al pasar el tiempo su nombre aparecía en las redes en diferentes ocasiones logrando convertirse en tendencia como en noviembre de 2020, cuando un video en TikTok de Luisito Comunica con el tema obtuvo millones de interacciones durante la pandemia, haciendo que otros usuarios compartieran sus versiones, entre ellos Netflix Latinoamérica.
De su carrera musical logró ser nominada a los Golden Mic Latin Music Awards en Orlando, Florida, en la categoría Mejor Álbum Tropical del Año por “Faithful” y puso en circulación su libro “Guía para un mundo mejor”.
LA PEGADA DE PALITO DE COCO
También en 2013 el joven haitiano Román Dorlean, que entró ilegalmente al país en 2011, se convirtió en una celebridad tras haberse popularizado un video en el que, con mucha gracia, aparece vendiendo “palito de coco” entonando frases que invitan a su consumo. Todos hablaban de él en las redes sociales y en cualquier ambiente, presentándose como un fenómeno de la música callejera.
“Palito de Coco” se presentó en importantes programas de televisión del país a cantar su único tema y fue definido como un fenómeno del momento.
De inmediato encontró mánager y llegó a ser demandado por derecho de autor, pues ya habían hasta registrado el tema en la Oficina Nacional de Derecho de Autor, y hasta ahí llegó el fenómeno y su pegada.


