La Corte Internacional de Justicia (CIJ) conmemoró este viernes su 80º aniversario con advertencias sobre un “momento de crisis” global en el que el mundo se debate entre el respeto al derecho o imposición de la “fuerza bruta”, y que exige “vigilancia” ante las crecientes tensiones geopolíticas e incumplimientos de normas.
En una sesión solemne celebrada en el Palacio de la Paz de La Haya con altos representantes de la ONU y del país anfitrión, los discursos coincidieron en una advertencia común: el futuro del derecho internacional dependerá de si prevalece “la fuerza del derecho o el derecho de la fuerza”, en un mundo con varios conflictos abiertos y tensiones geopolíticas.
Obligaciones internacionales
El presidente de la Corte, el juez japonés Yuji Iwasawa, alertó de señales “preocupantes de distanciamiento de las obligaciones internacionales, creciente resistencia al cumplimiento y escepticismo” hacia el valor del multilateralismo.
“El Estado de derecho internacional no puede darse por sentado. Debe ser elegido, reafirmado y defendido”, afirmó Iwasawa, quien subrayó que la Corte, en funcionamiento desde 1946, sigue siendo un “foro justo e imparcial” donde todos los países, grandes y pequeños, comparecen “en pie de igualdad”.
El magistrado, sin embargo, reconoció que muchas controversias entre países van más allá de lo jurídico y requieren voluntad política para resolverse.
Durante los últimos años, la CIJ -que no es un tribunal penal- ha estado en el centro de algunas de las crisis más graves de la actualidad, como las relacionadas con la guerra en Ucrania y la situación en la Franja de Gaza.
En ambos casos, el tribunal ha dictado medidas cautelares dirigidas a los Estados implicados –Rusia e Israel– con el objetivo de prevenir daños irreparables y garantizar el respeto del derecho internacional, pero estas órdenes han sido en gran medida ignoradas por los países afectados.
Esto ha alimentado el debate sobre la eficacia de los mecanismos de cumplimiento de la CIJ, que depende de la voluntad de los países de respetar sus decisiones.
Orden y derecho
En su discurso, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió de que el mundo se enfrenta a una “elección clara” entre un orden regido por el derecho o uno dominado por la “fuerza bruta”, y denunció que las violaciones del derecho internacional se están produciendo “ante nuestros ojos”.
“El respeto de las decisiones (de la CIJ) no es opcional. Es una obligación derivada de la Carta”, subrayó.
Guterres también alertó de que, cuando se erosiona el sistema internacional, “la inestabilidad se propaga, los conflictos se extienden más allá de sus fronteras y las consecuencias económicas repercuten a nivel global”, afectando especialmente a las poblaciones más vulnerables.
El secretario general de la ONU defendió que, en un contexto cada vez más “multipolar”, el derecho internacional “proporciona a los países con historias, sistemas e intereses diferentes la certeza de un lenguaje común y la previsibilidad de un marco común para resolver diferencias de forma pacífica”.
El jefe de la ONU alertó de que, en la actualidad, se están produciendo violaciones del derecho internacional “ante nuestros ojos”, con “operaciones militares” que “pisotean” normas básicas y obligaciones humanitarias.
Por su parte, la presidenta de la Asamblea General de la ONU, Annalena Baerbock, destacó que la CIJ sustenta la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos porque “cuando las personas creen en la justicia, confían en las instituciones, participan y fortalecen sus comunidades”.
Baerbock subrayó que la CIJ ha contribuido a resolver disputas y prevenir escaladas, y puso en valor su creciente implicación en cuestiones globales como el cambio climático o la situación en Gaza, lo que consideró un reflejo de la confianza de los Estados en la Corte.
Además, el ministro neerlandés de Exteriores, Tom Berendsen, recordó que instituciones como la CIJ fueron creadas tras la Segunda Guerra Mundial “no para tiempos fáciles, sino para tiempos difíciles”, y subrayó que “el derecho internacional no es garantía de una paz eterna”.
“El derecho internacional sigue siendo puesto a prueba y cuestionado. Y, sin embargo, fue precisamente para circunstancias como estas que las generaciones que nos precedieron, y que vivieron dos devastadoras guerras mundiales, crearon estas instituciones”, añadió.
Desde 1946, el tribunal ha registrado 170 litigios y 31 procedimientos consultivos, pero casi la mitad de los casos se han presentado en los últimos 25 años. Actualmente, 72 países participan en casos pendientes ante la CIJ.


