En menos de un mes, dos relaciones sentimentales entre adolescentes y adultos terminaron en tragedia en Santiago, casos que han generado preocupación y reavivado el debate sobre los riesgos asociados a este tipo de vínculos.
El caso más reciente corresponde a Lissett Noemí Almonte Peña, quien cumpliría 18 años el próximo domingo, hallada muerta con signos de violencia en un tramo de la avenida Circunvalación Norte. Por el hecho es investigada su expareja, Jansel Manuel Cabrera Martínez, de 32 años.
De acuerdo con las investigaciones preliminares, ambos mantuvieron una relación sentimental durante tres años, iniciada cuando la adolescente tenía 15 años y Cabrera Martínez 29.
Familiares de la joven han declinado ofrecer declaraciones públicas mientras avanzan las investigaciones del Ministerio Público.
La muerte de la menor de edad ha causado consternación entre los residentes en el distrito municipal San Francisco de Jacagua, donde residía la víctima.
Luis Alonso, vecino de la familia, describió a Lissett Noemí como una joven sociable, cercana a la iglesia y muy apreciada por quienes la conocían.
Otro caso reciente
A principios de julio, una adolescente de 17 años fue enviada a prisión preventiva por tres meses, acusada de causar la muerte de una estocada a su pareja, Luis David Gerónimo Suárez, de 27 años, durante un incidente ocurrido en el sector La Otra Banda, en Santiago.
- Por tratarse de una menor de edad, las autoridades mantienen en reserva la identidad de la presunta agresora.
La medida fue impuesta por el Tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes del distrito judicial de Santiago, que ordenó su ingreso a un centro de corrección para menores en Santo Domingo.
El hecho ocurrió cuando la víctima llegó a la vivienda que compartía con la adolescente desde hacía aproximadamente un mes.
Alertan sobre relaciones desiguales
Ambos casos han motivado llamados de organizaciones feministas y defensoras de los derechos de la niñez para reforzar las acciones de prevención, la educación y los mecanismos de protección de los menores de edad frente a estas relaciones.
La integrante del Movimiento Feminista Hermanas Mirabal, Raquel Rivera, afirmó que las relaciones entre adultos y menores de edad no deben normalizarse, debido a la desigualdad que existe entre ambas partes.
Sostuvo que, además de los casos que terminan en homicidios o feminicidios, existe un número importante de niñas y adolescentes que son víctimas de abuso sexual por parte de personas cercanas, situaciones que muchas veces permanecen ocultas por miedo o amenazas.
Rivera consideró que las instituciones responsables deben fortalecer las políticas de prevención, educación y sensibilización, al tiempo que llamó a las familias y comunidades a denunciar cualquier situación de abuso y dejar de guardar silencio frente a este tipo de hechos.
Como ejemplo, mencionó el caso de una adolescente de 13 años del sector La Jagüita de Pastor, al suroeste de Santiago, quien presuntamente era abusada sexualmente por su padrastro desde los 11 años. El señalado, Juan Uribe Rodríguez, fue detenido por la Policía Nacional y remitido al Ministerio Público para ser sometido a la justicia.
Por su parte, la abogada del Núcleo de Apoyo a la Mujer (NAM), Teresa Morel, sostuvo que las relaciones entre adultos y adolescentes constituyen una forma de abuso, debido a la diferencia de edad, madurez y poder que existe entre ambas personas.
Afirmó que muchos adultos buscan establecer relaciones con menores porque resultan más vulnerables y fáciles de manipular mediante promesas, regalos o dependencia económica.
Morel también consideró que, además de la responsabilidad del Estado en la protección de la niñez, las familias deben asumir un papel más activo para evitar que niñas y adolescentes abandonen sus estudios o sean involucradas en relaciones con personas considerablemente mayores.
Planteó que este tipo de vínculos puede derivar en situaciones de violencia y otras formas de vulneración de sus derechos.


