Basta recorrer algunas de las principales avenidas y calles del Distrito Nacional y Santo Domingo Este para comprobar cómo los grandes hoyos, pequeños y desniveles aparecen a lo largo de las vías, obligando a los conductores a reducir la velocidad, frenar de manera repentina o cambiar de carril para evitar daños en los vehículos.
Una de esas situaciones ocurre frente Cristo Park, en el sector Cristo Rey, Distrito Nacional. Aunque cada día decenas de personas visitan el parque, al otro lado de la vía conductores y motociclistas deben atravesar un tramo marcado por hoyos de distintos tamaños y un pavimento deteriorado que dificulta la circulación.
El deterioro comienza frente a la parada de la ruta 19 A y se extiende por varios tramos de la avenida, casi hasta las inmediaciones del Parque Zoológico Nacional. A medida que los vehículos transitan, se ven en la obligación de reducir la velocidad para evitar caer en los baches, mientras otros invaden parcialmente el carril contiguo en un intento por esquivarlos.
“Eso es un desorden, miren cómo están los vehículos. Aquí todo lo que es goma y amortiguador se daña. Esto es un descontrol total”, expresó Wilman Taveras, chofer de la ruta.
El conductor afirmó que el problema ocurre hace alrededor de siete meses y considera que las reparaciones no pueden seguir posponiéndose.
“Ellos tienen que arreglar eso bien. Tienen que hacer algo para que el agua pase por abajo, porque cuando llueve esto empeora”, manifestó.
Según relató, los gastos en mantenimiento del vehículo se han vuelto frecuentes debido a las condiciones de la calle.

“Los amortiguadores se dañan, las gomas hay que cambiarlas a cada rato. Esto es un desorden. Eso fue el parque nuevo que hizo el presidente y miren el desorden que hay ahí. Los motoristas cuando pasan se bajan, se caen, y en la tarde no hay quien cruce por aquí; eso es un tapón”, agregó.
Un ruido constante frente a las casas
En la avenida Francisco del Rosario Sánchez, en el sector Guachupita, Distrito Nacional, los hoyos forman parte del entorno.
Desde su vivienda, ubicada frente a uno de los tramos más deteriorados, Lía Aquino observa diariamente cómo carros, motocicletas, pasolas y vehículos pesados intentan abrirse paso entre los huecos, el lodo y el agua acumulada.
Durante todo el día se escuchan los golpes de los vehículos al pasar por los hoyos, pero, según Aquino, en la tarde el ruido es aún mayor debido al incremento del tránsito.
“Ellos tratan de evadir los hoyos y a veces los motores pasan por la orilla y se caen ahí mismo. Suenan ‘tun, tun’ y a veces uno no sabe qué pasa, si es un accidente”, relató.
Según explicó, la situación se ha agravado durante el último año. Indicó que aunque anteriormente existían algunos baches, nunca habían alcanzado la profundidad que presentan actualmente.
“Aquí no puede llover porque de una vez se llena de agua. Tenemos que subirnos la ropa para poder pasar o esperar tres o cuatro horas para que baje el agua”, expresó.
Mientras el agua cubre los hoyos, conductores y motociclistas continúan transitando sin poder identificar con claridad la profundidad de los baches que quedan ocultos bajo la superficie.
El costo de esquivar
Félix Manuel Báez, quien transitaba como pasajero en una motocicleta afirmó que las malas condiciones de la vía representan un peligro para quienes circulan por la zona.
A su juicio, uno de los mayores riesgos es que muchos cambian de vía para esquivar los hoyos.
“Los vehículos se llevan a uno por esquivar un hoyo. Donde realmente tienen que arreglar la calle no lo hacen. Uno transita todos los días por aquí y tienen que ayudar a uno”, manifestó.
Según refirió, uno de los hoyos terminó provocando la rotura de un aro. “A mí se me dañó el aro. Se rompió por los hoyos”, afirmó.
A pocos metros, en la calle Santa Cruz, en Guachupita, los residentes aseguran que el problema de los hoyos, no es nuevo. Piedras y cartones deteriorados sirven para alertar a los conductores sobre la presencia de los baches.
Héctor, residente del sector, aseguró que aunque en ocasiones las autoridades intervienen la vía, el deterioro reaparece poco tiempo después.
“Eso lo arreglan y vuelve y se daña. Es incómodo porque uno tiene que coger por otro lado. Cuando uno dobla la guagua patina y cuando llueve es un lío porque se hacen hoyos”, añadió.
No solo los grandes hoyos afectan la circulación. En muchas calles también abundan pequeños baches y desniveles que aunque parecen menores, obligan a reducir la velocidad. En otros puntos, las reparaciones dejan el pavimento desnivelado, por lo que los vehículos dan un fuerte brinco al atravesar los tramos.
Entre aguas negras y malos olores
En la calle Charles Piet esquina Moca, el sector Villa Juana, Distrito Nacional, el deterioro de la vía se combina con aguas estacandas y malos olores.
De acuerdo con los comerciantes de la zona, cada vez que llueve el agua vuelve a acumularse en el tramo y permanece durante varias horas, dificultando el tránsito y afectando a quienes viven y trabajan en el lugar.
Con el paso del tiempo, aseguran, han terminado acostumbrándose al hedor procedente de las aguas estancadas.
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Motociclistas en mayor riesgo
En la calle Josefa Brea esquina Samaná del sector María Auxiliadora, Distrito Nacional, un hoyo obliga a conductores y motociclistas a tomar precauciones para evitar accidentes. El problema tiene aproximadamente seis meses, según explicó Ernesto, comunitario en la zona.
Señaló que el riesgo aumenta para los motociclistas cuando atraviesan el tramo a cierta velocidad y coinciden con el paso de camiones, ya que muchos terminan perdiendo el equilibrio al intentar esquivar el bache.
“Cuando esos motoristas cruzan rápido y vienen esos camiones y no ven ese hoyo se caen y es un caos”, comentó.

“Ahí se desgranan los carros”
En la intersección de la avenida 30 de Marzo esquina Gaspar Hernández, en el sector San Carlos, Distrito Nacional, Will Feliz ha sido testigo de innumerables incidentes desde su puesto de venta de empanadas. Mientras atiende a los clientes, asegura que observa cómo muchos vehículos intentan esquivar el hoyo y otros terminan cayendo en él.
“Ahí se desgranan los carros a cada rato. El bomper lo desgranan, es de a tres vehículos diarios que rompen y caen desgranados ahí”, expresó.
Según indicó, algunos conductores se detienen a revisar sus vehículos inmediatamente después de pasar por el lugar.
Agua marrón y tránsito lento
En la avenida San Martín casi esquina doctor Delgado, un hoyo cubierto por agua marrón permanece en la vía, con una tabla colocada sobre la superficie. Debido a que el agua impide distinguir la profundidad del hueco, algunos conductores pasan por el tramo sin notar el desnivel hasta atravesarlo.
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En Santo Domingo Este, en la intersección de la avenida Hípica con la Charles de Gaulle, parte de la vía permanece cubierta por agua acumulada, dificultando el paso de los vehículos. A simple vista era imposible identificar las condiciones del pavimento, por lo que cada conductor avanzaba lentamente para atravesar el tramo.

















