El nuevo primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, que asumió este lunes el cargo, subrayó su «compromiso con la defensa y la seguridad» en su primera conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Burnham «afirmó que garantizar la seguridad de Reino Unido y de sus aliados ocupa el primer lugar de su agenda», señaló un portavoz del jefe de gobierno británico, añadiendo que este invitó a Trump a visitar un día Mánchester, ciudad de la que fue alcalde entre 2017 y 2026.
El nuevo mandatario, de 56 años, también prometió en un discurso, tras asumir el puesto, un «plan a diez años» para enderezar el rumbo de Reino Unido, añadiendo que el país debe «recuperar su estabilidad«.
Burnham señaló al ocupar la residencia londinense del primer ministro británico, en Downing Street, que ese plan incluirá, entre otros aspectos, una reforma del sistema educativo, la reindustrialización, la construcción de viviendas sociales y el compromiso de «erradicar el fenómeno de las personas sin hogar» en el país.
El nuevo líder laborista, que llega al puesto tras la renuncia hace casi un mes de su compañero de partido y predecesor como jefe de gobierno Keir Starmer, también prometió actuar «ahora para ofrecer a la gente un poco de alivio y ayudarle a hacer frente al coste de la vida«.
Igualmente, Burnham anunció su apoyo «al 100 %» al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en su conflicto con Rusia, igual que Starmer.
Reacciones en Europa
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que espera con interés trabajar con Burnham para «fortalecer la asociación entre la Unión Europea y Reino Unido«, mientras que el canciller alemán, Friedrich Merz, lo invitó a visitar Berlín para celebrar «el profundo vínculo» entre ambas naciones.
Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, también le envió sus felicitaciones y lo instó a «dar un nuevo impulso a la asociación entre Reino Unido y la Unión Europea«.
Keir Starmer anunció su dimisión el 22 de junio, menos de dos años después de su victoria electoral, tras los pésimos resultados en las encuestas y la derrota sufrida por su partido en las elecciones regionales y municipales de mayo.
Los laboristas habían puesto fin a catorce años de gobiernos conservadores el 4 de julio de 2024, pero Starmer fue incapaz de aguantar la legislatura hasta 2029.
Burnham se enfrentará a una agenda repleta de desafíos y dispondrá de solo tres años para dejar su impronta.
El nuevo primer ministro se reunió antes de llegar a Downing Street con el rey Carlos III, que le encargó la formación del nuevo gobierno.
Cambios en el gobierno
Rachel Reeves, que anunció que deja el cargo de ministra de Finanzas, será reemplazada por John Healey, que ocupó la cartera de Defensa hasta su dimisión en junio del gobierno de Starmer, debido a su desacuerdo con un plan de inversión en defensa que consideraba insuficiente «en un momento de crecientes amenazas».
El nombramiento de Healy fue una sorpresa para la prensa británica, que barajaba el nombre de Shabana Mahmood, conocida por su firmeza en materia de política migratoria y que mantiene su puesto como ministra del Interior.
Por su parte, Ed Miliband, ministro saliente de Energía con Starmer y antiguo líder del Partido Laborista, ha sido nombrado titular de la cartera de Relaciones Exteriores, en sustitución de Yvette Cooper.
Burnham había alcanzado una gran popularidad con sus políticas y los laboristas lo veían como su mejor baza para acabar con las críticas.
Ningún otro candidato laborista se atrevió a hacerle sombra y llegó a las elecciones internas de la semana pasada con el apoyo de 379 parlamentarios del partido, de los 403 que cuenta en la Cámara de los Comunes.
Starmer no llegó a calar en las filas del laborismo y en dos años en el puesto su partido vio como fue perdiendo apoyo en las encuestas, mientras subía en popularidad el partido antiinmigración Reform UK.
Séptimo primer ministro británico en una década, Andy Burnham se comprometió el viernes a «devolver la esperanza» a sus conciudadanos.


