Si un proyecto de talonario sin límite, como esos de petrodólares que habilitan monarquías de Medio Oriente cuando sus caprichos les pone con perseguir objetivos deportivos, llamara al móvil de Marcos Kwiek o Néstor García, ni el brasileño ni el argentino tuvieran que pedir a ChatGPT un currículo suyo y enviarlo por e-mail tan pronto finalice el diálogo.
Kwiek, brasileño, y García, argentino, son los técnicos extranjeros con la mejor hoja de resultado al frente de selecciones dominicanas de deporte de conjunto en casi un siglo de vida internacional.
Llegaron de Sudamérica con CV bien respaldados y no han hecho más que conducir a muchos de los destinos más memorables al equipo femenino de voleibol y el masculino de básquet. Toma minutos resumir solo los capítulos más resaltables.
Kwiek, al frente del equipo desde 2008, y García, que llegó en 2019 se fue en 2023 y volvió en 2025, se “sentaron” en la última quincena en ese banquillo donde público y otros actores (por menos información que manejen) evalúan con escasa piedad. Un jurado que borra el pasado tan rápido del iris como los stories de Instagram y estados de WhatsApp.
- El Che, al que hasta inmortales les han llevado el sustituto con paso por la NBA a Rafael Uribe, pasó la prueba con esa victoria sobre Brasil, en Brasilia.
García recordó sin abrir la boca que fue también el arquitecto de victorias épicas como esas ante Alemania e Italia en Copas del Mundo, dos sobre Argentina en el último clasificatorio y ante EE. UU. como regalo de 27 de febrero último.
Adquirió crédito hasta noviembre. De tropezar entonces en el viaje a Sudamérica volverá a escuchar un “fin de ciclo”. García ya zarandea a José Domínguez en partidos al frente de la “selección del pueblo”. Marcha con 25-11 en juegos oficiales. Boyón, disponible hubiese o no en la pobre caja chica de Fedombal pre Southgate, tuvo 26-12 en cinco etapas entre 1999 y 2014.
Sobrado de argumentos para quedarse
Kwiek no salió con igual aprobación por hacer podio en el Norceca ni conseguir el boleto olímpico en esta oportunidad. Actores que ni siquiera demuestran saber leer un planteamiento defensivo o identificar la posición de una jugadora más allá de que Brenda Castillo es la líbero, hablan de una “escuela agotada”.
Muy distinto a las notas que saca ante la FIVB, que ha premiado al cuerpo técnico que él encabeza con más de 1.2 millones de dólares por desempeño desde 2021. Pedir un cambio de dirigente suele ser la primera señal de querer hacer saber que se sabe de un deporte.


