Hace apenas tres años, PLD Space hacía historia desde Huelva con el lanzamiento del Miura 1, el primer cohete privado desarrollado en Europa que conseguía llegar al espacio. Aquel vehículo de 12,5 metros era, en realidad, un demostrador tecnológico con el que la compañía española quería probar que era capaz de diseñar, fabricar y hacer volar un cohete propio. Ahora, la empresa de Elche ha presentado el que será uno de sus proyectos más ambiciosos: Miura 9, un lanzador reutilizable de 42 metros de altura capaz de colocar hasta 1.500 kilos en órbita.
El nuevo cohete supone un importante salto frente al Miura 5 que PLD Space desarrolla actualmente. Tendrá dos etapas, tres metros de diámetro y el triple de capacidad de carga, que podrá colocar a 500 kilómetros de altura en una órbita heliosíncrona (SSO), una de las más utilizadas por satélites de observación de la Tierra.
El actual Miura 5 mide 35,7 metros de altura y dos metros de diámetro y está diseñado para poner hasta 540 kilos en una órbita SSO situada a 500 kilómetros.
La presentación de Miura 9 ha tenido lugar este jueves en la sede de PLD Space en Elche, durante una visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant.
Un cohete que quiere aterrizar para volver a volar
Una de las tecnologías más interesantes de Miura 9 estará en lo que ocurre después del lanzamiento.
PLD Space lo ha concebido para evolucionar hacia una reutilización mediante aterrizaje propulsivo. En lugar de dejar caer una etapa del cohete y perderla tras cumplir su misión, los motores pueden volver a encenderse durante el descenso para controlar la trayectoria y reducir progresivamente la velocidad hasta regresar a tierra.
El objetivo es recuperar el vehículo, revisarlo y volver a utilizarlo en otras misiones. La reutilización permite repartir el elevado coste de fabricar un cohete entre distintos lanzamientos y, sobre todo, aumentar la denominada cadencia de lanzamiento, es decir, el número de vuelos que una compañía puede realizar en un determinado periodo.
Es una estrategia que ha cambiado profundamente el negocio espacial durante la última década y que PLD Space lleva años incorporando a su propia tecnología. El Miura 5 ya ha sido diseñado con una primera etapa recuperable y reutilizable, aunque su sistema inicial contempla recuperarla del océano. Miura 9 supone un paso más hacia un sistema de aterrizaje propulsivo.
Además, no se trata de un proyecto aislado. La compañía quiere reutilizar las tecnologías desarrolladas para cada cohete en el siguiente. Los avances de Miura 1 sirvieron para Miura 5; los del Miura 5 llegarán al Miura 9; y los resultados obtenidos con este último deberán trasladarse a Miura Next, la futura familia de grandes lanzadores de PLD Space.
El objetivo final de esa hoja de ruta es considerablemente mayor: Miura Next estará diseñado para colocar hasta 13 toneladas en órbita y sus posteriores versiones Heavy y Super Heavy elevarán todavía más esta capacidad, hasta alcanzar las 53 toneladas en el modelo más potente.
Del pequeño Miura 1 lanzado desde Huelva a un cohete de 42 metros
El anuncio llega cuando PLD Space cumple 15 años desde su fundación en Elche en 2011. Desde entonces, la compañía ha pasado de ser una pequeña startup española a convertirse en uno de los actores de la nueva industria privada de lanzadores europeos.
El punto de inflexión llegó el 7 de octubre de 2023. Como contamos entonces en 20bits, Miura 1 despegó desde las instalaciones del INTA en El Arenosillo, Huelva, y alcanzó unos 50 kilómetros de altura durante su vuelo de demostración. Aquel cohete no estaba pensado para poner satélites en órbita, sino para probar en condiciones reales tecnologías que después pudieran trasladarse a vehículos más grandes.
El siguiente escalón es Miura 5, un cohete orbital de dos etapas pensado para satélites pequeños que actualmente se encuentra en su fase de calificación. PLD Space está ensamblando y probando sus sistemas, motores, depósitos, aviónica y etapas antes de comenzar sus vuelos desde el Centro Espacial de Guayana, en Kourou. La empresa ya ha firmado además contratos para llevar cargas comerciales al espacio, entre ellas dos satélites Tritó de la española Sateliot en una misión prevista para 2027.
Miura 9 no sustituirá necesariamente a ese vehículo. Amplía el catálogo para atacar otro segmento del mercado: cargas mayores que las que puede transportar Miura 5, pero sin tener que recurrir a los grandes lanzadores pesados.
El ‘New Space’
Detrás de estos nuevos cohetes hay un cambio mucho mayor en la forma de entender la industria espacial.
Durante décadas, desarrollar un lanzador era prácticamente territorio exclusivo de grandes agencias espaciales y enormes contratistas industriales. Los proyectos requerían presupuestos multimillonarios, largos ciclos de desarrollo y estaban estrechamente vinculados a programas institucionales.
El denominado ‘New Space’ ha cambiado progresivamente ese modelo. Empresas privadas han empezado a desarrollar cohetes, satélites y servicios espaciales con una lógica más cercana a la industria tecnológica: fabricar en serie, reutilizar componentes, reducir los ciclos de desarrollo y aumentar la frecuencia de las misiones.
También ha cambiado aquello que se lanza al espacio. Junto a los grandes satélites tradicionales han aparecido miles de satélites pequeños y constelaciones, formadas por decenas, centenares o incluso miles de aparatos que trabajan conjuntamente.
Para estos operadores, compartir hueco en un enorme cohete no siempre es la solución más conveniente. Los lanzadores pequeños y medianos buscan ofrecer una alternativa: misiones dedicadas en las que el cliente puede decidir con mayor precisión cuándo despega su satélite y a qué órbita quiere llevarlo.
Europa no quiere quedarse fuera de esa transformación.
El continente cuenta actualmente con Ariane 6 para las cargas más pesadas y Vega-C para misiones más pequeñas. Ambos garantizan el acceso europeo al espacio desde Kourou, pero la Agencia Espacial Europea también está intentando construir una segunda capa de compañías privadas que puedan competir en el nuevo mercado internacional de lanzamientos.
De ahí nace el European Launcher Challenge, un programa con el que la ESA pretende acelerar el desarrollo y comercialización de nuevos lanzadores europeos privados.
PLD Space acaba de conseguir 158,9 millones de euros dentro de este programa. El contrato servirá tanto para impulsar la actividad comercial de Miura 5 como para desarrollar capacidades orbitales superiores, entre ellas precisamente las que ahora se materializan en Miura 9.
Pero la española no corre sola. Entre los proyectos elegidos por la ESA también están la alemana Isar Aerospace, la francesa MaiaSpace y Rocket Factory Augsburg. Y la competición acaba de dar un salto importante: el pasado 5 de septiembre, Isar Aerospace consiguió llevar por primera vez su cohete Spectrum hasta la órbita desde el puerto espacial de Andøya, en Noruega. Fue además el primer lanzamiento orbital realizado desde la Europa continental.
Es una buena muestra de cómo está cambiando la carrera espacial europea. Ya no se juega únicamente entre grandes programas institucionales como Ariane o Vega. Una nueva generación de compañías privadas intenta demostrar que Europa también puede desarrollar cohetes reutilizables, fabricar lanzadores en serie y ofrecer vuelos comerciales frecuentes.


