La democracia brasileña está más madura tras resistir a un intento de golpe de Estado en 2023 y rechazará cualquier nuevo ataque con el apoyo de una sociedad que está «movilizada y alerta», dijo a EFE el ministro de Salud, Alexandre Padilha.
El político del Partido de los Trabajadores, uno de los ministros más próximos al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, desestimó que las tesis del bolsonarismo que cuestionan el resultado electoral cobren fuerza desde Estados Unidos, país al que Flávio Bolsonaro huyó el martes.
«Las miles de personas que salieron a las calles (en la campaña para la segunda vuelta) no van a permitir de ninguna manera que se repitan los intentos de no reconocer la elección y nuevas tentativas de un golpe de Estado«, afirmó Padilha, quien ha participado activamente en las campañas electorales de Lula desde 1989 y ya ha ocupado otros cargos importantes en sus gobiernos.
Consultado por la huida de Flávio Bolsonaro a Estados Unidos, donde el excandidato opositor divulgó una carta en la que primero se autoproclamó «el verdadero presidente electo de Brasil» y luego «el líder de Brasil«, el ministro se limitó a señalar que se trata de «un asunto policial que compete únicamente a la Policía Federal«.
Según él, las instituciones brasileñas, especialmente el sector judicial y la prensa, están «mucho más preparadas, maduras y alerta para no permitir que se repitan» hechos como los actos vandálicos del 8 de enero de 2023 contra las sedes de los tres poderes en Brasilia.
El juicio por la tentativa de golpe de Estado en esta ocasión, que derivó en la condena del expresidente Jair Bolsonaro y de varios de sus aliados, volvió al centro del debate durante la contienda electoral.
Todos los principales adversarios de Lula en las elecciones se habían comprometido a revisar la condena del expresidente, una conclusión que se habría desmoronado con la derrota electoral, según el ministro.
«Vamos a construir rápidamente un amplio frente político e institucional en el país, no solo para defender el resultado electoral, sino también para defender el respeto a la democracia«, añadió.
Lula, un referente progresista
Según Padilha, la reelección de Lula para un cuarto mandato también representa “una victoria muy significativa” de un modelo más universalista de acceso a la salud, la educación y la asistencia social.
“Creo que esto puede abrir la puerta a otras victorias del bando progresista frente a la ultraderecha en el futuro”, añadió.
Al romper la racha de victorias electorales de la derecha en Suramérica, en su óptica, Brasil se consolida como un referente “en la lucha contra el negacionismo y las posturas del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encaminadas a debilitar los organismos multilaterales”.
La defensa de la soberanía nacional, según el ministro de Lula, sirvió para enviar un mensaje al mundo sobre la insubordinación de Brasil frente a los intereses externos, junto con el rechazo a los “ajustes fiscales a cualquier precio”.
Durante la campaña electoral, Flávio Bolsonaro afirmaba que recortaría el gasto público y bajaría los impuestos, pero negaba que fuera a “sacrificar” los presupuestos de ámbitos como la sanidad, la educación y la asistencia social.
“La otra candidatura defendía desinvertir en el Sistema Único de Salud (SUS) y cuestionaba la salud como un derecho. Por lo tanto, el SUS gana fuerza con todo lo que simboliza, como la defensa de la ciencia y el enfrentamiento al cambio climático”, añadió.
El desafío de la salud
El Ministerio de Sanidad representa una de las partidas más importantes del presupuesto brasileño y ha aportado más de 271,000 millones de reales (unos 50,000 millones de dólares / 44,700 millones de euros) en 2026, que equivale al 15 % de los ingresos netos del gobierno.
Durante su discurso de victoria el pasado domingo, Lula se comprometió a atender a la población de la tercera edad, cuyo voto fue clave para la remontada en la segunda vuelta, y a financiar la universalización del acceso al tratamiento del cáncer.
“Tengo la absoluta certeza de que él (Lula) protegerá la ciencia, la tecnología y mantendrá un presupuesto creciente, con responsabilidad fiscal, pero sin afectar a la población más vulnerable”, dijo el ministro, cuyo futuro al frente de la cartera “está en manos del presidente”.


