La misión del telescopio Swift ha concluido tras casi 22 años después de su lanzamiento. Dicho observatorio se lanzó al espacio en 2004 para explorar las explosiones más potentes del universo y se convirtió en una «herramienta multifuncional» a la hora de observar desde galaxias activas alimentadas por agujeros negros supermasvisos hasta explosiones de supernova, pero, tras la degradación de su órbita hace año y medio por el aumento de la actividad solar, la NASA tuvo que apagar a Swift antes de reingresar a la Tierra.
Su reentrada se esperaba para finales de año, aunque, finalmente, la agencia espacial estadounidense ha confirmado en un comunicado oficial que el telescopio Swift reingresó a la atmósfera terrestre este 4 de noviembre sobre la región de Sumatra Septentrional (Indonesia), aproximadamente a 3,4 grados de latitud norte y 98,6 grados de longitud este.
La NASA confiaba que la mayor parte de la nave se desintegrara al atravesar la atmósfera, pero es posible que algunos componentes hayan sobrevivido al reingreso. No obstante, la agencia espacial estadounidense ya dio a conocer que el riesgo de que alguien en la Tierra sufriera daños era improbable, debido a que la probabilidad era de aproximadamente una entre 2.100.
¿Por qué era tan importante Swift para la NASA?
Desde su puesta en marcha en 2004, Swift ha observado más de 2.000 estallidos de rayos gamma, estudiado más de 1.400 explosiones de supernovas, presenciado la destrucción de estrellas por agujeros negros, monitorizado galaxias activas, realizado un estudio de rayos X de todo el cielo, e incluso estudiado asteroides y cometas. Por lo tanto, los datos de Swift han contribuido a la publicación de aproximadamente 7.000 artículos científicos.
Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica de la sede de la NASA, afirma en otro comunicado que dicho telescopio fue diseñado para una misión principal de dos años, pero «resultó productivo durante más de diez veces ese tiempo» porque «desempeñó un papel fundamental en el avance de nuestra comprensión del universo cambiante».
Tras su reingreso a la Tierra, la NASA apunta que «Swift nos deja un extraordinario archivo de observaciones multiespectrales que impulsará nuevos descubrimientos durante décadas», ya que contiene casi 22 años de mediciones de brillo de todo tipo de erupciones cósmicas, espectros multiespectrales y más de 1,5 millones de imágenes de su telescopio ultravioleta/óptico. Por lo tanto, el conjunto completo de datos, disponible públicamente como parte del compromiso de la NASA con la ciencia abierta y de máxima calidad, abarca aproximadamente 12 terabytes, el equivalente en almacenamiento a unas 600 películas de alta definición.
Ahora, como parte de la planificación previa de la agencia para el final de la misión Swift, la NASA seguirá priorizando la búsqueda de nuevas opciones para reaccionar rápidamente a los eventos cósmicos, utilizando las misiones actuales para «ayudar a llenar el vacío» mientras tanto.


