Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Uno de los pilares de nuestra economía lo constituye sin lugar a duda este renglón. Y no es un fenómeno único para el país. Se trata de un gran aporte a la paz social de la cual disfrutamos, y que ayuda al sistema macroeconómico y al desenvolvimiento del sistema monetario como equilibrador de la tasa de cambio.
Son miles los hogares que reciben de algún familiar del exterior alguna ayuda en divisas en dólares estadounidenses o en euros que permiten un respiro a nuestras mermadas finanzas personales, dada las rigideces salariales y la no indexación de los sueldos y salarios frente a un crecimiento de los precios mínimos mensuales que poco a poco absorben los ingresos que percibimos.
Si analizamos el crecimiento de las remesas a través de una década vemos que ha ido “in crescendo” para el bien del país. En efecto, ha estado pasando de año en año tomado desde el 2015 USD 4,960.5 millones, 2016 USD 5,509 millones, 2017 USD 5,911.76 millones, 2018 USD 6,494.1 millones, 2019 USD 8,208.6 millones, 2020 USD 8,219.3 millones, 2021 USD 10,402.5 millones. En 2022 USD 9,856.5 millones bajó su ritmo en este año, en 2023 USD 10,157.2 millones, 2024 USD 10,756.0 millones y este año 2025 tiene una proyección de USD 11,300 millones según el Boletín del BCRD y toda. esta serie recolectada. Esto sígnica un crecimiento de más del doble (227.80%) en una década. Nota El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) informa que, durante el año 2025, se recibieron US$11,866.3 millones por concepto de remesas, lo que representa un aumento de US$1,110.3 millones (10.3 %) en comparación con el año 2024
Lo cierto es, que las remesas (dinero que los emigrantes envían a familiares a su país de origen) crean dependencia y hasta cierto punto mantienen las fuerzas productivas estancadas y que parece contradictoria esta afirmación. A pesar de que nos hablan de la panacea que ellas constituyen es un arma de doble filo. Este tema concita la atención de los economistas y de las autoridades, si vemos que las remesas mundiales en su volumen para 2024 alcanzaron los 905 mil millones de dólares un incremento del 4.5 % respecto del año anterior según fuente del Banco Mundial.
“En América Latina y el Caribe alcanzó los 160.9 mil millones de dólares para el 2024 representando un crecimiento del 5% respecto al año anterior según fuente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), un hito que consolida su importancia en la región. Estos flujos se han multiplicado por 25 en los últimos 30 años y son cruciales para la economía de los países receptores que se destinan principalmente a la manutención, el pago de gastos médicos, y la inversión en educación, ahorros y negocios según el BID”
Las remesas se ubican entre las exportaciones y el turismo. En RD es el doble y algo más que la IED. Si la medimos con las exportaciones casi se igualan en términos absolutos (11,700 remesas vs 12,925.1 exportaciones 2024).
Las remesas impulsan el crecimiento económico financiando inversión en el capital humano o físico o en nuevas empresas. Muchos economistas confirman que las remesas son esenciales en la lucha contra la pobreza ya que permiten sacar a millones de familias de situaciones de privaciones o de mera subsistencia.
Gracias a ella, elevan el gasto de consumo que es un factor de crecimiento económico a corto plazo que a su vez puede generar el crecimiento a largo plazo a medida que la industria se expande para satisfacer una mayor demanda. Pero se dice que las remesas cambian las economías dado que sustentan la dependencia de esos fondos del extranjero y que cada vez señalan la trampa que provocan cierto estancamiento de menor crecimiento (la gente se acostumbra de estas transferencias gratis) a la vez que provocan mayor emigración.
Las remesas vistas como parte de un carro ¿motor, amortiguador o freno?
Ellas constituyen uno de los componentes más fuertes y esenciales en la red de protección social para las familias que lo reciben. Más bien cumplen un papel de estabilización de un país que sufre desempleo, y crisis del poder de compra de salarios por debajo del costo de la canasta familiar. Muchas veces representan el 40% del ingreso de las familias que la reciben.
Por otra parte, de no menor importancia son una valiosa fuente de divisas igualando casi a nuestras exportaciones totales, pero, sin duda ralentizan el crecimiento. Después de analizar la evolución de 10 países con la mayor entrada de remesas en relación con su PIB (Honduras, Jamaica, Nepal, etc.) tiene un per cápita superior al de otros países similares al de sus pares regionales y se traducen en un obstáculo para su crecimiento y desarrollo.
Una población más preparada da lugar a un robusto crecimiento y las remesas deben de utilizarse para elevar el nivel educativo de las familias que lo reciben. Así, los académicos de esos países receptores deben producir más investigaciones y se podrían financiar capitales para empresas emergentes lidereadas por esos ciudadanos preparados.
Desarrollar las actividades empresariales en el sector avanzado en las tecnologías de información y la comunicación representa muchas veces menos del 1% del PIB porque los hábitos de consumo de los que reciben remesas representan menos del 2% que se usan para iniciar emprendimientos dado que las familias dirigen al consumo lo percibido y a compras menores por internet.
En lugar de emprender nuevos negocios o trabajar en empresas establecidas muchos jóvenes emigran de año en año. Las estadísticas son alarmantes de los graduados universitarios (fuga de cerebros) hacia el exterior hasta dos tercios de los hombres y la mitad de las mujeres capacitadas en los principales de centros de educación superior.
Los empleadores se quejan. Los más preparados se van, lo que causa escasez de trabajadores altamente calificados. Todo esto se traduce en un obstáculo para diversificar la economía. Los jóvenes deciden probar suerte en otros países por lo regular avanzados señalan la falta de oportunidades de empleo en su país de origen.
Por esta razón la trampa que representan las remesas parece radicar en el uso de esta fuente de ingresos para preparar a los jóvenes para emigrar en lugar de invertir sus talentos en emprendimientos para el país.
Se han hecho estudios del efecto de las remesas en sus beneficiarios a nivel de hogares y de la economía en general. Se consideró su impacto en Egipto, México y Pakistán, (estudios del BM) así como análisis transaccionales de países que reciben diferentes cantidades de remesas y también de países que envían remesas en lugar de recibirlas. Combinando distintos estudios se puede extraer una explicación de cómo y por qué las economías que reciben remesas considerables pueden estancarse.
Esto es debido a que las remesas se gastan principalmente en consumo de los hogares y la demanda de todos los productos de estas economías aumenta a medida que las remesas crecen. Esto ejerce una presión al alza de los precios. La avalancha de divisas, junto con mayores precios, hace que las exportaciones sean menos competitivas, lo que puede dar origen a una caída en la producción.
El efecto de las remesas sobre los incentivos a trabajar empeora este problema al aumentar el salario de reserva (es decir el salario más bajo al que un trabajador está dispuesto aceptar para un tipo de trabajo determinado) a medida que aumentan las remesas, los trabajadores dejan la fuerza laboral y el consiguiente aumento en los salarios ejerce más presión al alza de los precios lo que reduce más la competitividad de las exportaciones.
La publicación Remesas y sus repercusiones para la economía apareció primero en El Día.


