Este 30 de marzo se cumple exactamente un año desde la desaparición del niño Roldanys Calderón en Manabao, Jarabacoa. Han pasado 365 días de incertidumbre, dolor y preguntas sin respuesta, en un caso que conmovió a toda la República Dominicana, pero que hoy parece haber quedado en el silencio.
La desaparición de Roldanys generó una intensa movilización desde el primer momento. Autoridades, comunitarios y voluntarios se unieron en su búsqueda, mientras el país seguía cada detalle con esperanza. Sin embargo, con el paso de los días, las pistas se fueron agotando y el caso comenzó a enfriarse.
A un año de aquel día, la realidad es cruda: no hay respuestas claras, no hay responsables y no hay señales del paradero del menor. Lo que en su momento fue tendencia nacional, hoy apenas se menciona. Para muchos, el caso ha sido echado en el zafacón del olvido, como tantos otros que nunca se resolvieron.
Mientras el país continúa su ritmo, la familia de Roldanys vive con el peso de la incertidumbre. Cada día sin respuestas es una herida que no sana, una espera que parece interminable. La pregunta sigue siendo la misma desde el primer día: ¿Dónde está Roldanys?
Hoy, al cumplirse un año de su desaparición, el caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad preocupante: el tiempo pasa, pero la justicia no siempre llega.


