Tres inmigrantes dominicanos indocumentados fueron arrestados y acusados por las autoridades federales de participar en un robo de más de 1.2 millones de dólares en productos de Apple, tras interceptar un camión repartidor a las afueras de un centro comercial en Long Island, Nueva York.
Los acusados fueron identificados como Michael Mejía Núñez, de 29 años; Alan Christhofer Cedeño Ferrer, de 27; y Ennait Alexis Sirett Padilla, de 24, quienes comparecieron este jueves ante un tribunal federal en Central Islip, donde se declararon no culpables, informó el New York Post.
De acuerdo con la fiscalía, el robo ocurrió en enero de este 2026, alrededor de las 8:00 de la mañana, frente al centro comercial Americana Manhasset, en el condado de Nassau. Las autoridades alegan que los hombres encañonaron a dos guardias de seguridad y secuestraron el camión que transportaba dispositivos Apple.
Detalles del robo
El expediente judicial afirma que los sospechosos obligaron a uno de los empleados a conducir hasta otra ubicación cercana, donde presuntamente lo amarraron con bridas plásticas y lo encerraron en la parte trasera del vehículo en medio de temperatura bajo cero, mientras descargaban la mercancía en una furgoneta alquilada.
Posteriormente, habrían huido hacia Nueva Jersey, donde transfirieron los productos robados a otro camión.
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Las autoridades indicaron que una de las víctimas logró liberarse y pedir ayuda poco después de que los sospechosos abandonaran el lugar. Los fiscales sostienen que el hecho pudo haber terminado en tragedia debido al intenso frío.
“Según las acusaciones, estos acusados cometieron un robo violento y descarado a plena luz del día que aterrorizó a las víctimas y puso en peligro al público en uno de los centros comerciales más populares de Long Island”, declaró el fiscal federal Joseph Nocella Jr.
“Los acusados presuntamente encañonaron a dos empleados inocentes antes de secuestrar y robar su furgoneta de reparto por pura avaricia”, añadió.
Pruebas y consecuencias
La fiscalía aseguró además que cuenta con abundantes pruebas contra los acusados, incluyendo grabaciones de cámaras de vigilancia, datos de localización de teléfonos celulares, huellas dactilares, identificaciones falsas utilizadas para alquilar vehículos y parte de la mercancía robada.
Durante la audiencia, la jueza Anne Shields calificó el caso como un “ataque violento y bien planificado” y afirmó que las evidencias presentadas por el gobierno son “muy sólidas”, por lo que ordenó prisión preventiva sin derecho a fianza.
Los acusados enfrentan cargos federales que podrían derivar en penas de hasta 30 años de prisión y procesos de deportación si son encontrados culpables. Según medios estadounidenses, durante la audiencia Mejía Núñez se mostró relajado e intercambió gestos con su esposa desde la sala del tribunal mientras su abogado le explicaba los cargos.
Tras concluir la comparecencia, familiares de los acusados habrían amenazado a periodistas apostados fuera de la corte, informó The Post.


