SpaceX ha puesto en órbita el primer satélite comercial equipado con un sistema de energía nuclear. El dispositivo, denominado BOHR (Betavoltaic Orbital High-Reliability, por sus siglas en inglés) y desarrollado por la empresa estadounidense City Labs, despegó a bordo de un cohete Falcon 9 durante la misión compartida Transporter-17, que llevó un total de 81 cargas útiles al espacio.
Acorde a la información compartida por el diario especializado Space.com, BOHR es un CubeSat de demostración tecnológica diseñado para probar en condiciones reales el funcionamiento de NanoTritium, una fuente de energía betavoltaica basada en el decaimiento radiactivo del tritio. Por lo tanto, a diferencia de los generadores termoeléctricos de radioisótopos utilizados en misiones espaciales como las Voyager, este sistema convierte directamente las partículas beta emitidas por el tritio en electricidad mediante un semiconductor.
«Un gran paso para la energía nuclear en el espacio»
Aunque el satélite utiliza paneles solares para alimentar sus sistemas principales, la misión pretende validar esta tecnología como una fuente de energía complementaria capaz de suministrar electricidad de forma continua, incluso en entornos donde la luz solar es insuficiente o inexistente, como los cráteres permanentemente sombreados de los polos lunares. Por lo tanto, si la demostración tiene éxito, City Labs espera que BOHR pueda emplearse en futuras misiones comerciales, científicas y de defensa.
Peter Cabauy, director ejecutivo de City Labs, afirma en un comunicado recogido por Space.com que «este es un gran paso histórico para la energía nuclear comercial en el espacio», debido a que «BOHR demuestra que los sistemas de energía nuclear seguros, compactos y aprobados por los organismos reguladores están listos para su despliegue comercial rutinario«.
¿Se esperan más lanzamientos como este?
Es importante que la misión supone un hito regulatorio, ya que es el primer lanzamiento comercial autorizado bajo el marco estadounidense específico para cargas útiles nucleares en el espacio, establecido en 2019.
Según la City Labs, el empleo de tritio permite desarrollar sistemas compactos con niveles de radiación suficientemente bajos para su integración en lanzamientos comerciales convencionales. De esta manera, de tener éxito dicha misión, se podría allanar el camino para que más naves espaciales de propulsión nuclear apoyen la defensa nacional, así como las misiones espaciales privadas.


