Andy Burnham, exalcalde del Gran Mánchester, que el lunes sucederá a Keir Starmer como primer ministro británico, se comprometió el viernes a «devolver la esperanza» a sus conciudadanos, en un discurso pronunciado tras su nombramiento como nuevo líder del Partido Laborista.
«Estamos unidos, y ponemos la fuerza que emana de esta unidad al servicio de las personas y de los territorios que llevan demasiado tiempo esperando que la política les devuelva la esperanza, y eso es lo que vamos a hacer, todos juntos. Vamos a devolverles la esperanza», dijo Burnham, de 56 años, tras anunciarse oficialmente su nombramiento.
El laborista, que fue alcalde del Gran Mánchester entre 2017 y 2026, fue nombrado el viernes nuevo líder de su partido en un congreso extraordinario de la formación.
Era el único candidato y el lunes se convertirá en el sucesor de Starmer, que renunció hace casi un mes, cuando ocupe la residencia oficial en Downing Street.
El político accederá al cargo de primer ministro al que intentó llegar antes, en dos tentativas fallidas, en 2010 y 2015.
Burnham, séptimo primer ministro británico en una década, tratará de conquistar a un decepcionado electorado laborista.
«Adoptemos un enfoque orientado a resolver problemas en lugar de uno centrado en ganar puntos. Tengamos el valor de solucionar las grandes cuestiones que la política ha dejado de lado», declaró Burnham en su discurso.
La labor de Burnham, del ala izquierda del partido, se antoja complicada después de que el laborismo, que recuperó el poder con Starmer en julio de 2024, no haya conseguido atraer a la ciudadanía. El partido antiinmigración Reform UK, en tanto, encabeza las encuestas de intención de voto.
«Lo haremos mejor»
En su discurso, Burnham afirmó que las cuatro últimas décadas «no han sido benévolas con los lugares que dieron origen a nuestro partido, ni con las comunidades de las zonas rurales y costeras de todo Reino Unido. Por eso, hoy les prometemos que lo haremos mejor».
«Si queremos una economía y un país que funcionen para todas las personas y todos los territorios, necesitamos un nuevo rumbo, distinto del que hemos seguido durante los últimos 40 años«, añadió.
Starmer anunció su dimisión el 22 de junio, tras los pésimos resultados en las encuestas y la dura derrota sufrida por el Partido Laborista en las elecciones regionales y municipales de mayo.
La popularidad de Starmer había caído en picado debido a varios escándalos y al letargo de la economía, que llevaron a numerosas voces dentro del laborismo a pedir su dimisión.
Apodado el «rey del norte» por su alabada labor al frente del Gran Mánchester, Burnham ha ganado tres veces las elecciones en ese área metropolitana e intentará recuperar a unos votantes decepcionados.
En mayo anunció a la BBC que quiere trasladar al conjunto del país lo «conseguido en el Gran Mánchester«.
Con el apoyo aplastante de 379 de los 403 miembros del grupo parlamentario laborista, en una cámara de 650 electos, nadie pudo competir con Burnham como nueva apuesta del laborismo.
Ningún diputado laborista consiguió reunir las 81 nominaciones necesarias para desafiarlo.
El exalcalde del Gran Mánchester ganó el 19 de junio unas elecciones legislativas parciales que le permitieron ocupar un escaño en el Parlamento, una condición necesaria para poder iniciar la carrera por el liderazgo laborista.
Descentralización
Burnham ha comenzado a perfilar sus prioridades para el gobierno, prometiendo en particular un amplio proceso de descentralización destinado a impulsar el crecimiento económico.
El laborista sostiene que el modelo británico está excesivamente centralizado y que las autoridades locales deberían controlar ámbitos como transporte, vivienda, formación profesional y desarrollo económico.
En ese sentido, una de sus principales conquistas en el Gran Mánchester fue la ampliación del transporte público a precios asequibles.
Además del transporte, entre sus objetivos estaba la construcción de viviendas y la mejora de la sanidad pública, logrando grandes avances en ambos casos.
Pero ahora será más difícil. Tendrá que afrontar los mismos desafíos que lastraron a Starmer, con una economía estancada y unos elevados costes de financiación para el gobierno.
A ellos se une la llegada irregular de migrantes en pequeñas embarcaciones a través del canal de la Mancha, un fenómeno que ha impulsado el apoyo a Reform UK.


