La nave Starliner fue desarrollada por Boeing dentro del programa comercial de la NASA para transportar astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), sin embargo, su puesta en marcha estuvo acompañada de numerosos retrasos, sobrecostes e incidencias técnicas que generaron dudas sobre su fiabilidad.
Su primera misión tripulada despegó en junio de 2024 con los astronautas Barry Wilmore y Suni Williams a bordo y estaba prevista para durar apenas unos días, pero, durante el vuelo, la nave sufrió fugas de helio y problemas en varios de sus propulsores, lo que llevó a la NASA a decidir que Starliner regresara a la Tierra sin tripulación por motivos de seguridad. Como consecuencia, Wilmore y Williams tuvieron que permanecer varios meses en la Estación Espacial Internacional y finalmente regresaron a bordo de una cápsula de SpaceX, mientras que Starliner realizó el viaje de vuelta de forma autónoma.
En febrero de este año, la NASA reveló que aquella misión estuvo más cerca de terminar en un accidente de lo que se había reconocido inicialmente y reclasificó el vuelo como un ‘Percance de tipo A’, la categoría de mayor gravedad para un vuelo espacial tripulado. Además, la investigación concluyó que la combinación de problemas técnicos y deficiencias en la gestión de los riesgos llegó a comprometer seriamente la seguridad de los dos astronautas.
Meses después, a principios de julio, el inspector general de la NASA publicó una auditoría en la que señaló que algunos de los problemas detectados durante el vuelo habían sido infravalorados y que el calendario previsto se había mantenido pese a las incidencias registradas, teniendo en cuenta que el informe señaló que Starliner todavía no estaba certificada para transportar astronautas. No obstante, pese a estos antecedentes, la NASA prevé que la cápsula de Boeing vuelva a llevar astronautas a la Estación Espacial Internacional en 2028, cuatro años después de aquella primera misión tripulada con Wilmore y Williams a bordo.
Así lo afirma la agencia espacial estadounidense en un comunicado oficial: «La NASA se ha comprometido a ofrecer múltiples opciones de transporte de tripulación desde el inicio del Programa de Tripulación Comercial. Hemos colaborado estrechamente con Boeing para solucionar los problemas detectados en vuelos anteriores de la Starliner, y tenemos la intención de que este vehículo vuelva a operar en apoyo de la Estación Espacial Internacional y futuros destinos comerciales».
Los planes que tiene la NASA con Starliner
En primer lugar, Starliner hará un vuelo sin tripulación a la Estación Espacial Internacional, previsto entre diciembre de este año y enero de 2027, para validar las mejoras realizadas en la nave, verificar la mejora de los entornos térmicos, obtener los datos de rendimiento necesarios, recopilar los datos de vuelo necesarios e identificar los riesgos residuales antes de las misiones tripuladas. A partir de ahí, la NASA utilizará «lo aprendido» y seguirá implementando las medidas correctivas necesarias para enviar astronautas en la Starliner-2 para 2028.
Según detalla la NASA, estos esfuerzos en materia de tripulación comercial buscan preservar la capacidad de transporte de tripulación estadounidense para garantizar el acceso continuo al espacio. Además, esta labor resulta «esencial» para concluir de manera responsable las operaciones de la estación espacial, facilitar la transición a estaciones espaciales comerciales y ampliar el acceso comercial al espacio.
«El próximo vuelo de Starliner es un paso crucial»
Tras el vuelo, la NASA y Boeing completarán la modificación del diseño de la válvula del propulsor del módulo de servicio, cuyo objetivo es solucionar la extrusión del sello de asiento y sus efectos adversos en el rendimiento del propulsor.
Por su parte, Boeing también implementará otras mejoras en la nave espacial, incluyendo la instalación de nuevos propulsores y baterías para el módulo de tripulación, así como modificaciones menores al sistema de paracaídas para aumentar su rendimiento y fiabilidad, en apoyo de la certificación del sistema.
Dana Weigel, directora del Programa de Órbita Terrestre Baja de la NASA, detalla que el comunicado oficial que «el próximo vuelo de Starliner es un paso crucial para lograr la certificación completa del sistema y garantizar una presencia humana sostenida en la órbita terrestre baja». Además, probarán «el sistema de propulsión de Starliner mediante objetivos de demostración específicos y controles operativos rigurosos», ya que estos pasos «son esenciales para validar el rendimiento térmico de Starliner, un elemento clave para la certificación».


