El arte dominicano ha perdido a uno de sus creadores. El pintor, artista visual y maestro Héctor Ledesma (1967-2026) falleció, dejando una trayectoria marcada por la exploración estética, la identidad cultural y una mirada muy particular sobre el Caribe.
El Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (CODAP) expresó su pesar por su partida y destacó el legado que deja en la comunidad artística nacional.

Nacido en Santo Domingo, Ledesma comenzó a desarrollar su propuesta artística antes de 1987. Un año después, tras visitar el estudio del pintor Pedro Pablo Méndez, en el Ensanche Ozama, decidió adoptar formalmente el apellido Ledesma como firma artística, dejando atrás su primer seudónimo, «Bínbiri«.
Su formación estuvo vinculada a importantes centros de enseñanza, entre ellos la Escuela de Arte y Diseño Altos de Chavón, la Universidad APEC, la Escuela Nacional de Bellas Artes y la escuela PROPUESTA, del maestro Alberto Bass.
Esa preparación contribuyó a desarrollar una obra con identidad propia, en la que confluyeron distintas influencias y lenguajes visuales.
Una mirada propia sobre la identidad caribeña
Una de las características más reconocibles de su trabajo fue la manera de reinterpretar elementos de la cultura dominicana y caribeña. En sus composiciones, el carnaval, el juego de dominó y las tradiciones urbanas encontraban nuevas formas de expresión mediante colores vibrantes, figuras geométricas y una estética contemporánea.
Su búsqueda creativa también lo llevó fuera del país. Entre 1992 y 1997 residió en Madrid, donde se especializó en Serigrafía Artística en el taller El Elefante Rojo y participó en los Talleres de Arte Actual del Círculo de Bellas Artes.
Más adelante, mantuvo una dinámica de trabajo entre Boston, Nueva York y Santo Domingo, ciudades que formaron parte de su recorrido artístico.
A lo largo de su carrera expuso en museos y galerías de Santo Domingo, Madrid, Barcelona, Nueva York, Miami y Quito. Entre sus muestras más recientes figura «Emociones«, presentada en el Centro Cultural Mirador.
Su obra también encontró espacio en importantes registros y colecciones. Forma parte de la Enciclopedia de Artes Plásticas Dominicana y de las colecciones del Ayuntamiento de Madrid, el Voluntariado de las Casas Reales, además de numerosas colecciones privadas en el Caribe y Estados Unidos.
Con su partida, la escena artística dominicana despide a un creador que hizo del color, las formas y las referencias culturales un lenguaje propio. Su trabajo y su labor como maestro permanecen como parte de una trayectoria que contribuyó a enriquecer el arte contemporáneo del país.
Sus restos están siendo velados en la Funeraria Blandino de la avenida Sabana Larga, casi esquina Puerto Rico, en el Ensanche Ozama.
El CODAP y la comunidad artística dominicana se han unido al duelo por su fallecimiento y han expresado sus condolencias a familiares, amigos y allegados.


