La Fiscalía pidió este jueves siete años de prisión en firme contra el expresidente francés Nicolás Sarkozy por la financiación por el régimen libio de Muamar Gadafi de la campaña electoral que le llevó al Elíseo en 2007.
La de Sarkozy es la pena más dura solicitada contra los doce acusados en este proceso, que comenzó el pasado 6 de enero y en el que el Ministerio Público considera que su culpabilidad ha quedado probada.
La Fiscalía pidió penas de cárcel contra los tres exministros que se sientan en el banquillo con él: Claude Guéant (seis años), Brice Hortefeux (tres) y Éric Woerth (uno).
Respuesta de Sarkozy
Sarkozy no hizo declaraciones a los medios a su salida del tribunal, pero muy poco después divulgó un comunicado en el que se quejó de «lo excesivo» de la petición, antes de reiterar su inocencia y asegurar que es «víctima de la injusticia».
«Seguiré luchando paso a paso por la verdad y creyendo en la sensatez del tribunal», añadió el expresidente, contra el que se ha solicitado, junto a la pena de cárcel, una multa de 300,000 euros.
Uno de sus abogados, Jean-Michel Darrois, rechazó por completo la petición de los fiscales, que «no tiene nada que ver con lo que han demostrado las audiencias«.
«No se ha encontrado ningún rastro de financiación«, insistió Darrois en una breve declaración a la prensa que siguió el proceso.
Otro de los letrados de Sarkozy, Christophe Ingrain, consideró que la Fiscalía había requerido «penas excesivas y sin fundamento» a la luz de lo que han puesto en evidencia las audiencias de los últimos meses.
En sus conclusiones presentadas entre el martes y el miércoles, la Fiscalía consideró probado que Sarkozy (presidente entre 2007 y 2012) «ordenó y encargó» lo que definió como un «pacto de corrupción» con el régimen dictatorial de Gadafi.
Situó en ese objetivo las visitas sucesivas que hicieron Guéant, Sarkozy y Hortefeux a Trípoli entre octubre y diciembre de 2005.
Según la acusación, en la última visita, Hortefeux (posteriormente ministro del Interior con Sarkozy) entregó al cuñado de Gadafi, Abdalá Senoussi, el número de cuenta en el que los libios hicieron en 2006 los pagos para la campaña de 2007.
Senoussi era entonces también jefe de los servicios secretos libios y está condenado a cadena perpetua en Francia, aunque en rebeldía, como responsable del atentado contra un avión de pasajeros francés en África que causó 170 muertos en 1989.
Tercer juicio contra Sarkozy
Este es el tercer juicio que se celebra contra Sarkozy, de 70 años, que ya ha sido condenado en otras dos ocasiones y que asegura que es víctima de una venganza del estamento judicial por sus políticas cuando era jefe del Estado.
La primera sentencia se confirmó el pasado 18 de diciembre, cuando el Tribunal Supremo convirtió en definitiva una pena de arresto domiciliario de un año por corrupción y tráfico de influencias.
Esa sentencia del Supremo, un año y medio después de la dictada en Apelación, supuso la primera ocasión en la que un exjefe del Estado francés era condenado en firme, y le obliga a llevar un brazalete electrónico para controlar el cumplimiento de la pena.
El segundo caso, por la ilegalidad de las cuentas de su campaña electoral presidencial de 2012, tiene ya una sentencia en primera instancia, a un año de cárcel, la mitad exento de cumplimiento y la otra mitad en arresto domiciliario.
El proceso en Apelación por esa condena tendrá lugar en el segundo semestre de este año.
Además, Sarkozy está procesado en un otro sumario separado por presuntas presiones a un oscuro hombre de negocios franco-libanés, Ziad Takieddine, pieza clave en la trama libia, para que se desdijera de sus acusaciones en la investigación de ese asunto. El juicio por esa causa aún no tiene fecha.