El protocolo anunciado este viernes para los pasajeros españoles del crucero afectado por un brote de hantavirus establece, entre otras medidas, cuarentenas obligatorias en el Hospital Gómez Ulla de Madrid a los que estuvieran en el buque desde el 1 de abril o sean contacto con casos confirmados.
Según el protocolo aprobado por la Comisión de Salud Pública, a su llegada al centro se les hará una prueba PCR y otra a los 7 días; durante el tiempo que se prolongue la cuarentena se llevará a cabo una vigilancia activa que incluye el registro de la temperatura dos veces al día para detectar precozmente cualquier síntoma compatible con la infección.
Además, los cruceristas deberán permanecer en habitaciones individuales y sin recibir visitas.
Cualquiera que desarrolle síntomas como fiebre, disnea, mialgias o vómitos será trasladado de inmediato a una habitación de aislamiento con presión negativa. Se les practicará una PCR en sangre y en suero, y si resulta negativa pero continúa con síntomas, se le repetirá una prueba 24 horas después.
De confirmarse el positivo mediante prueba de laboratorio de la muestra, que analizará el Centro Nacional de Microbiología, el paciente ingresará en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (Uatan) del centro hasta su recuperación clínica.
Así lo detalló el secretario de Estado de Sanidad de España, Javier Padilla, en una rueda de prensa conjunta con la secretaria general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones, en la que informaron del dispositivo de evacuación y repatriación de los pasajeros del MV Hondius a su llegada al país.
El crucero neerlándes MV Hondius afectado por el brote de hantavirus se encuentra a mitad de la travesía entre Cabo Verde y la isla atlántica española de Tenerife, adonde podría llegar entre la noche del sábado y la mañana del domingo.
Los catorce españoles que se encuentran en el crucero seguirán «un circuito cerrado» con personal «exclusivo» del Hospital Gómez Ulla al llegar a este centro hospitalario, que se compromete a reforzar la plantilla con entre 60 y 90 trabajadores.
En declaraciones a los medios, José García, delegado sindical del citado hospital, informó del procedimiento que se seguirá con la llegada de los viajeros españoles al centro hospitalario para ser evaluados y pasar allí la cuarentena.
Dispositivo del traslado
La Dirección de Recursos Humanos del Hospital Gómez Ulla, un centro público que depende del Ministerio de Defensa español, mantuvo este viernes una reunión con los sindicatos para abordar el dispositivo una vez los pasajeros del crucero sean trasladados a Madrid en un avión militar medicalizado cuando desembarquen en el puerto de Granadilla (Tenerife).
«Entrarán por una parte externa al hospital, subirán por un ascensor cerrado y todo el camino se desinfectará y se volverá a limpiar según establecen los protocolos de seguridad«, relató el delegado sindical.
De esta forma, no tendrán contacto «ni con los trabajadores que no sean necesarios, mucho menos con cualquier otro tipo de paciente o familiar», remarcó García, quien incidió en que el Hospital Gómez Ulla es «puntero» en situaciones como esta, como la cuarentena del covid que pasaron allí veintiún repatriados de Wuhan (China) en 2020.
Los catorce pasajeros del crucero MV Hondius con el brote de hantavirus seguirán «un circuito cerrado» con personal «exclusivo» del Hospital Gómez Ulla al llegar al centro hospitalario, que se compromete a reformar la plantilla entre 60 y 90 trabajadores.
En declaraciones a los medios, José García, delegado de CSIF del Hospital Gómez Ulla, ha informado del procedimiento que seguirá con la llegada de los viajeros españoles al centro hospitalario para ser evaluados y pasar allí la cuarentena.
La Dirección de Recursos Humanos del Hospital Gómez Ulla ha mantenido este viernes una reunión con los sindicatos para abordar el dispositivo, una vez los pasajeros del crucero sean trasladados a la base de Torrejón de Ardoz en Madrid en un avión militar medicalizado cuando desembarquen en el puerto de Granadilla (Tenerife).


