Los ministros de Exteriores de la OTAN iniciaron este jueves su reunión de dos días en la ciudad sueca de Helsingborg en un contexto de tensión con Rusia por los últimos incidentes protagonizados por drones en países bálticos.
El encuentro, precisamente a orillas del estrecho de Øresund, que une el mar del Norte y el Báltico, es el primero que acoge Suecia desde su ingreso en la Alianza Atlántica, hace dos años.
En él volverán a verse por primera vez los aliados desde que Estados Unidos anunció la retirada de miles de soldados de bases en Europa.
La cita, a la que acudirá el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, tras su ausencia en la anterior reunión de ministros de Exteriores de la OTAN, comenzó con una cena informal en el palacio de Sofiero, una residencia de verano de los monarcas suecos ofrecida para los miembros del Consejo OTAN-Ucrania, con la asistencia de los reyes, Carlos XVI Gustavo y Silvia de Suecia, y del primer ministro, Ulf Kristersson.
Horas antes, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, explicó que en Helsingborg se van a «sentar las bases» para la cumbre de líderes que se celebrará en Ankara los próximos 7 y 8 de julio y que protagonizarán «a inversión en defensa, las capacidades de producción industrial y el apoyo continuado a Ucrania».
«En Ankara, debemos demostrar que estamos logrando avances reales, que estamos cumpliendo con lo prometido, lo que significa producir más, reforzar nuestras cadenas de suministro y nuestras reservas», aseguró en una rueda de prensa junto al jefe del Gobierno sueco en Revinge (sur).
Alertas por drones
Rutte también se refirió a las recientes alertas por la detección de posibles drones en el espacio aéreo de los países bálticos, tildando de «ridículas» las alegaciones de Rusia de que estos países permiten a Ucrania lanzar ataques con aparatos no tripulados desde su territorio.
«Es totalmente ridículo y Rusia lo sabe», enfatizó, y recalcó que los drones ucranianos solo estaban ahí porque Kiev «tiene que defenderse contra la guerra rusa a gran escala».
Por lo que respecta a los últimos incidentes, que han llevado a que se declaren múltiples alertas aéreas en Letonia y Lituania en los últimos días y que un dron fuese derribado por un caza aliado en Estonia, el político neerlandés quitó hierro a la situación.
«La OTAN está siempre preparada para cualquier eventualidad (…). Cuando un dron, sea de Ucrania o de Rusia, presente una amenaza, estamos ahí para asegurarnos de que hacemos todo lo posible», apostilló.
Tanto los gobiernos de los países bálticos como el de Ucrania sostienen que los drones volaban por territorio ruso hacia objetivos en los departamentos de Leningrado y Pskov, en el oeste del país, pero fueron desviados por Moscú fuera de sus fronteras mediante sistemas de guerra electrónica.
Repliegue estadounidense
Además, la ministerial de Helsingborg tendrá como telón de fondo los anuncios de la semana pasada de Estados Unidos, según los cuales retirará a 5,000 soldados de sus bases en Alemania y suspenderá un despliegue de 4,000 soldados previsto en Polonia.
La noticia era de esperar, dada la nueva estrategia de seguridad de EE.UU., más centrada en su política interior, Latinoamérica y la región indo-pacífica, reconocen en la Alianza.
Pero diferentes fuentes diplomáticas admiten que sorprendió por las formas y el momento elegido por Washington, a renglón seguido de que el canciller alemán, Friedrich Merz, considerara que EE. UU. estaba siendo «humillado» por Irán en las negociaciones para poner fin a las hostilidades entre Washington y Teherán.
En todo caso, Rutte ha descartado que esa salida de tropas afecte a la capacidad de defensa y disuasión de la Alianza.
«Reconocemos plenamente que Europa debe aumentar su propio gasto y sus capacidades militares, y asumir una mayor parte de la carga en la defensa colectiva de la OTAN«, valoró Kristersson durante la ceremonia de bienvenida en Sofiero.
No obstante, pidió que ese «traslado de responsabilidades» se realice de manera «muy ordenada«.
La ministra sueca de Exteriores, Maria Malmer Stenergard, destacó que a solo unos pocos kilómetros al otro lado del estrecho, en la danesa Elsinor, el príncipe Hamlet de Shakespeare planteó la célebre pregunta: «¿Ser o no ser?»
«Ya en tiempos de Hamlet, el control político sobre el Øresund era el asunto estratégico determinante, y a lo largo de los siglos Suecia y Dinamarca libraron más guerras entre sí que quizás cualquier otro par de naciones. Hoy no somos solo vecinos unidos por un puente que cruza el estrecho. Somos aliados. Somos la OTAN«, concluyó.


