El joven brasileño João Fonseca levantó dos sets en contra y protagonizó una auténtica hazaña en Roland Garros, al ganar en cinco mangas al legendario Novak Djokovic este viernes en un duelo de tercera ronda que duró casi cinco horas.
Sin dejarse doblegar después de un inicio de partido que le ponía las cosas muy cuesta arriba, Fonseca (19 años), número 30 del mundo, terminó ganando 4-6, 4-6, 6-3, 7-5 y 7-5 a un adversario de 39 años y que tendrá que seguir esperando para lograr un histórico 25º título del Grand Slam, la obsesión que le persigue desde que conquistó el US Open en 2023.
Exnúmero uno mundial y actualmente cuarto del ranking, la estrella serbia deja pasar una gran oportunidad ya que el número uno, Jannik Sinner, quedó eliminado sorpresivamente por el argentino Juan Manuel Cerúndolo el jueves en segunda ronda y el número dos, Carlos Alcaraz, no participa en esta edición del Abierto francés por una lesión.
Aunque el exnúmero uno del mundo logró imponer su veteranía en los dos primeros sets, el sofocante calor parisino y las casi cinco horas de batalla terminaron pasando factura a su físico en los parciales definitivos.
A pesar de sus esfuerzos por quebrar la resistencia del adolescente brasileño en los tensos cierres del cuarto y quinto set, Djokovic acusó el desgaste de un torneo sumamente exigente, despidiéndose de París de manera prematura y cediendo ante el definitivo 7-5 que decretó su eliminación.
Su versión 2026
El camino de Novak Djokovic en esta edición de Roland Garros había comenzado con un paso firme y la jerarquía habitual que lo caracteriza sobre la arcilla de París.
El serbio, de 39 años y máximo ganador de Grand Slams en la historia, resolvió sus primeras rondas exhibiendo una gran solvencia física y un tenis estratégico, dosificando sus energías de cara a la segunda semana del torneo.
- Su rendimiento inicial invitaba a los fanáticos a soñar con una nueva corona en la Philippe Chatrier, consolidando su estatus como el rival a vencer en la parte alta del cuadro gracias a su experiencia en partidos de máxima presión.


