El telescopio espacial Swift de la NASA va a reingresar en la atmósfera de la Tierra después de que el aumento de la actividad solar acelerase el deterioro de su órbita en 2025.
Ante el riesgo de perder este observatorio, la agencia espacial estadounidense decidió interrumpir sus operaciones científicas y poner en marcha una misión de rescate. Para llevarla a cabo, la compañía Katalyst Space lanzó la sonda robótica LINK, diseñada para aproximarse al telescopio, capturarlo de manera autónoma y elevar su órbita para prolongar su permanencia en el espacio. Sin embargo, aunque el lanzamiento se desarrolló con éxito y la NASA consiguió establecer comunicación con la sonda, la misión comenzó a complicarse meses después.
A finales de julio, la agencia informó en una publicación de su blog oficial que LINK había experimentado problemas con el control de actitud, el sistema encargado de regular la orientación de la nave. Este fallo provocó que comenzara a girar sobre sí misma y que las comunicaciones se interrumpieran de forma intermitente, teniendo en cuenta que, desde entonces, la NASA y Katalyst Space trabajaron conjuntamente para estudiar distintas alternativas que permitieran detener la rotación de LINK, actualizar su sistema de navegación y recuperar la estabilidad de la nave.
El objetivo era restablecer el control de la sonda y determinar si todavía existía alguna posibilidad de aproximarse a Swift y completar su captura, sin embargo, los esfuerzos no dieron el resultado esperado.
Finalmente, debido a un problema persistente con el control de actitud, la NASA decidió cancelar definitivamente la misión de rescate porque no podía llevar a cabo la maniobra prevista para elevar la órbita del telescopio, que continuará perdiendo altura hasta su reentrada en la atmósfera terrestre. Ahora, como consecuencia, se espera que el telescopio espacial Swift reingrese de forma incontrolada en la atmósfera a finales de 2026, siendo un desenlace que supone el final de una misión científica que ha contribuido durante años al estudio de los fenómenos más energéticos del universo.
El telescopio Swift reentrará a la Tierra en noviembre
La NASA ha dado a conocer en un comunicado oficial que Swift «ha concluido sus operaciones, dejando tras de sí un legado de innovación y un valioso tesoro de observaciones científicas», por lo que se espera que «reingrese a la atmósfera en las próximas semanas, alrededor de noviembre».
Según la información compartida, el telescopio alcanzó los 275 kilómetros el pasado 20 de octubre y, en ese momento, el telescopio ya no pudo compensar los efectos del aumento de la resistencia aerodinámica y entró en modo seguro, por lo que el equipo de operaciones de Penn State en University Park (Texas, Estados Unidos) envió una orden al telescopio para poner fin a las operaciones antes de preparar su reentrada.
Cabe mencionar que el evento de reentrada no controlada de Swift ofrece una oportunidad natural para experimentar y poner a prueba las capacidades de la comunidad científica en la predicción de la densidad de masa de la termosfera, teniendo en cuenta que el objetivo de este desafío consiste en evaluar las fuentes de error en las predicciones orbitales, que abarcan desde las entradas del modelo, la predicción de los factores solares y geomagnéticos, la precisión del modelo, el proceso de corrección de sesgos/ajuste del coeficiente de resistencia y la propagación orbital.


