Veintiún años después de debutar en la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (Lidom), Emilio Bonifacio sigue encontrando motivos para permanecer en el terreno.
Ni las voces que le piden el retiro ni la posibilidad de perder protagonismo en la alineación de los Tigres del Licey han cambiado su decisión de continuar, al menos, una temporada más.
«Yo siempre he dicho que el día que no pueda aportar a esta organización, soy el primero que engancharé los spikes. Yo me debo un respeto a mí como pelotero, y luego a la fanaticada«, manifestó Bonifacio a Diario Libre.
El capitán azul viene de una temporada 2025-26 complicada con el bate, en la que registró una línea ofensiva de .144/.222/.211 en 32 partidos, posiblemente la más discreta de su carrera. Sin embargo, el rendimiento no ha sido suficiente para convencerlo de que llegó el momento de despedirse del juego.
El veterano atribuye su permanencia al amor por el béisbol y, especialmente, por una organización con la que ha construido buena parte de su historia profesional. También considera que las conversaciones sobre su retiro se alimentan, en ocasiones, de la dinámica de las redes sociales.
«Muchas veces se montan en el tema del algoritmo«, comentó al referirse a los comentarios que circulan sobre su futuro.
Un rol diferente
Bonifacio tampoco oculta que su participación en esta campaña ha sido distinta a la que estaba acostumbrado. El jugador explicó que su preparación física se mantuvo en la línea de años anteriores y descartó que su paso por México fuera la causa de sus dificultades ofensivas en la temporada pasada.
Según explicó, se trató más de un problema mecánico que de preparación.
Ahora, el desafío es adaptarse a una función en la que no siempre figura entre los titulares, ha participado en cuatro encuentros, ha conectado un par de imparables, incluyendo un triple, con tres bases robadas.
«No he estado jugando como he estado acostumbrado, pero en los turnos que he cogido, eso te dice lo bien que estoy. Me siento bien en el home. Los resultados yo sé que pueden ser mejor, pero eso es lo que me toca. Tengo que adaptarme al rol que estoy jugando ahora», sostuvo.
Su aceptación de esa realidad también sirve para responder a quienes han cuestionado la distribución de los turnos en el conjunto azul y han sugerido que su condición de capitán le garantiza un puesto en la alineación.
«Si lo acepté el año pasado, yo creo que eso debe tumbar mucho tabú de que soy yo que hago el lineup, que a mí no me sientan. Ya definitivamente deben aceptar que yo no soy el mánager«, expresó.
Sus palabras reflejan la disposición de asumir un papel diferente dentro de una franquicia en la que ha sido referente durante años. Aunque su participación en el terreno pueda disminuir, Bonifacio entiende que su compromiso con el Licey sigue siendo el mismo.
El legado detrás de las cámaras
La temporada muerta también le exigió una inversión considerable de tiempo en un proyecto que va más allá de su preparación como pelotero. Bonifacio desarrolló El Le64do, una producción audiovisual con la que busca mostrar el trabajo que normalmente no ve el aficionado cuando acude al estadio o sigue los partidos por televisión.
El proyecto, cuya planificación comenzó en marzo, permite observar los preparativos del jugador y del equipo, así como la dinámica de trabajo que acompaña a los conjuntos de la pelota invernal dominicana.
Bonifacio explicó que la idea surgió con un propósito que trasciende su propia historia, acercar a los seguidores a la realidad de los peloteros y contribuir a que se valore el esfuerzo que realizan durante el torneo.
«Simplemente se ve el trabajo, lo que las personas no ven de cómo yo me preparo, cómo se prepara el equipo y cómo los equipos pasan, cómo se preparan. Esto es más un tema de la liga de invierno para que la gente respete al pelotero de liga de invierno«, señaló.
La producción también responde a una forma distinta de relacionarse con el público, en un momento en que los aficionados buscan conocer más de cerca a los deportistas y sus rutinas.
Para el capitán azul, abrir esa ventana implica enseñar que la actividad no se limita a las horas de juego y que el trabajo continúa aun cuando hay cámaras alrededor.
El nombre del documental también jugó con las especulaciones sobre su posible retiro. Bonifacio reconoció que la conversación que se generó en las redes sociales ayudó a despertar interés en el proyecto, aunque aclaró que su desarrollo venía de meses atrás.
Prepararse para lo que viene
El documental puede representar también un primer paso hacia otras actividades cuando decida poner fin a su carrera. Bonifacio ya tuvo una experiencia vinculada a la comunicación durante el Clásico Mundial de Béisbol, pero no se apresura a definir su futuro profesional.
«Yo creo que me tengo que seguir preparando. A mí no me gusta hacer nada improvisado«, afirmó.
Como ejemplo, citó el tiempo que dedicó a estructurar El Le64do. Asegura que esa misma filosofía guía sus proyectos y hasta su forma de interactuar en las redes sociales, donde procura que sus intervenciones tengan un propósito y respondan al respeto que siente por los seguidores.
Sobre el ABS
También se refirió al sistema de revisión de lanzamientos de la Lidom, conocido como ABS, y consideró que, por tratarse de una herramienta nueva, debe continuar perfeccionándose. Puso como ejemplo una situación ocurrida en el que la herramienta no estuvo lista desde el arranque del encuentro.
Su planteamiento, aclaró, no busca descalificar la tecnología, sino contribuir a que funcione de manera adecuada, pues un lanzamiento en el primer inning puede resultar determinante para el desenlace de un partido.
A sus 21 años de trayectoria en la pelota dominicana, Bonifacio se encuentra ante dos desafíos paralelos, extender su vida como jugador mientras considere que todavía puede ayudar al Licey y comenzar a construir el camino que seguirá cuando se retire.
Por ahora, no fija una fecha para despedirse. Su decisión dependerá de lo que pueda aportar a los Tigres, mientras El Le64do ofrece otra perspectiva de su carrera, la de un pelotero que, incluso cuando cambia su lugar en la alineación, busca nuevas maneras de contribuir al béisbol que ha marcado su vida.


