El golfista estadounidense Tiger Woods asegura que su deseo es participar en la próxima edición del Masters de Augusta, que se celebrará del 9 al 12 de abril, y que está intentando recuperar la forma después de la operación de espalda a la que se sometió el pasado 11 de octubre, aunque admitió que su cuerpo «no se recupera como cuando tenía 24 o 25 años».
Woods, que el pasado 30 de diciembre cumplió 50 años, se refirió a su estado físico en una rueda de prensa después de jugar ayer, martes, la final de la liga virtual TGL en Florida (Estados Unidos), en su regreso a una competición después de casi dos años de inactividad.
«Me siento bien físicamente (…) Mi cuerpo no se recupera como cuando tenía 24 o 25 años. Eso no significa que no lo esté intentando. Llevo un tiempo intentándolo. He tenido un par de lesiones graves en los últimos años con las que he tenido que lidiar y me ha llevado tiempo. Pero sigo intentándolo. Quiero jugar.
Me encanta el torneo. Me encanta estar allí desde que tenía 19 años. Ha significado mucho para mí y mi familia a lo largo de los años», comentó el exnúmero uno del mundo.
Preguntado cuándo tomará la decisión, respondió: «No lo sé, ya veremos. Estaré practicando, jugando en casa esta semana y seguiré intentando mejorar».
Volver a su hábitat
El legendario jugador, ganador de quince ‘majors’, cinco de ellos en Augusta, confirmó por ahora su presencia en la llamada cena de campeones que precede el inicio del primer torneo grande de la temporada.
El último campeonato que Tiger Woods jugó fue el Abierto Británico en julio de 2024 y desde entonces, sufrió la rotura del tendón de Aquiles y se sometió a su séptima operación de espalda, lo que le impidió competir durante todo el pasado año.
Respecto a su rendimiento en el TGL, una liga estadounidense por equipos en la que se juega con simuladores, Tiger Woods se mostró satisfecho: «Los golpes fueron interesantes porque normalmente tienes más ritmo cuando juegas una ronda normal de golf, golpeando la bola. Aquí, a veces, siento como si me congelaran un poco».
«Es un ritmo diferente. Es como cuando juegas la Ryder Cup o la Presidents Cup en foursomes (modalidad de juego por parejas). En algunos partidos, no embocas un ‘putt’ durante diez u once hoyos y, de repente, tienes que meter uno de un metro (…) Fue muy divertido formar parte de esto», añadió.


