Juan Soto ha desatado una auténtica tormenta de poder.
Tras conectar un nuevo cuadrangular en la derrota 7-2 frente a Cincinnati, el jardinero elevó su total a 11 vuelacercas en la campaña.
Este último estacazo no solo significó producir las únicas dos carreras de su equipo en el partido, sino que confirmó un ritmo arrollador al registrar siete jonrones en sus últimos 11 compromisos.
Este despertar jonronero ha alcanzado una velocidad vertiginosa desde que el pelotero dominicano cruzó la mítica frontera de los 250 cuadrangulares en su carrera, una hazaña que logró el pasado 15 de mayo en una serie contra los New York Yankees.
Lejos de conformarse con el hito, alcanzar esa cifra pareció encender un interruptor en el madero de Soto. Desde ese momento, el patrullero ha desplegado una versión sumamente agresiva en la caja de bateo, en la que combina su disciplinado ojo clínico con un poderoso contacto.
La frecuencia de jonrones que ostenta Soto en este tramo desafía las proyecciones habituales de la liga y resalta en las plataformas analíticas de Baseball Reference, MLB.com y ESPN.
Despachar siete pelotas fuera del parque en un lapso de apenas 11 juegos promedia prácticamente un cuadrangular cada partido y medio.
En el encasillado de frecuencia de jonrones por cantidad de turnos al bate, Soto lidera toda la MLB en el rango de los últimos 15 días (6.29).
Mala suerte
Al término del último compromiso, el propio Soto reflejó la mentalidad que impulsa este momento de gracia al declarar: «Creo que vamos a estar bien. «Siento que hemos tenido un poco de mala suerte… estamos golpeando las pelotas con fuerza, pero ha sido difícil«, dijo el jardinero dominicano tras el partido.
Soto tiene .293 de promedio de bateo, .387 de porcentaje de embasarse, .571 de slugging, con 11 cuadrangulares, 23 carreras impulsadas, igual número de anotadas y .958 de OPS.


