La selección española no solo conquistó la Copa Mundial de Fútbol de 2026, sino que también acaparó tres de los principales reconocimientos individuales del torneo, encabezados por el Balón de Oro entregado al mediocampista Rodri.
El jugador de España fue elegido como el mejor futbolista del Mundial después de convertirse en el eje del equipo campeón, que derrotó 1-0 a Argentina en tiempo extra durante la final disputada el domingo 19 de julio en el estadio de Nueva York-Nueva Jersey.
Rodri controló el ritmo de los partidos, ofreció seguridad en la salida del balón y dio equilibrio a una selección que construyó su éxito a partir de la posesión y el dominio del mediocampo. En la final completó 101 de sus 105 pases, ganó el 80 % de los duelos que disputó y creó dos oportunidades de gol.
El español terminó por delante del argentino Lionel Messi, quien recibió el Balón de Plata como segundo mejor jugador del campeonato, y del francés Kylian Mbappé, reconocido con el Balón de Bronce. Messi condujo a la vigente campeona hasta otra final y terminó el torneo con ocho goles, mientras que Mbappé lideró a Francia hasta el partido por el tercer lugar.
Mbappé repite como máximo goleador
Kylian Mbappé conquistó la Bota de Oro después de marcar 10 goles, dos más que Messi. El atacante francés aseguró el premio con un doblete en el partido por el tercer puesto frente a Inglaterra, luego de haber anotado también contra Senegal, Iraq, Suecia, Paraguay y Marruecos.
El delantero del Real Madrid se convirtió así en el primer jugador que gana la Bota de Oro en dos Mundiales consecutivos. También había encabezado la clasificación de goleadores en Catar 2022, cuando consiguió ocho tantos, incluidos tres en la final contra Argentina.
Su producción ofensiva fue determinante para que Francia alcanzara las semifinales. Aunque el equipo quedó fuera de la final tras perder 2-0 ante España, Mbappé aprovechó el encuentro por el tercer lugar para ampliar su ventaja en la tabla de goleadores.
Unai Simón, dueño de una portería histórica
El premio Guante de Oro quedó en manos del español Unai Simón, quien terminó con siete porterías imbatidas en ocho partidos.
El guardameta apenas recibió un gol durante todo el torneo y cerró la competición sin permitir anotaciones en la final frente a Argentina. Sus siete encuentros sin goles establecieron un récord para una sola edición del Mundial, superando la marca anterior de cinco.
Simón fue una de las bases del campeonato español. Además de responder ante los disparos rivales, tuvo un papel importante en la construcción desde el fondo, una de las características del sistema utilizado por el seleccionador Luis de la Fuente.
Su rendimiento permitió que España avanzara con marcadores ajustados en varias eliminatorias. El equipo dejó su portería en cero ante Portugal en octavos de final, Francia en semifinales y Argentina en la final.
Pau Cubarsí, el mejor jugador joven
España completó su dominio con el premio al Mejor Jugador Joven, otorgado al defensa central Pau Cubarsí.
El futbolista se consolidó como titular pese a su corta edad y formó parte de una defensa que concedió solamente un gol en todo el campeonato. Antes de la final había disputado todos los minutos de España y se había destacado por su lectura defensiva, seguridad para anticipar y precisión para iniciar las jugadas desde el fondo.
Cubarsí superó, entre otros candidatos, a su compañero Lamine Yamal, quien también tuvo un papel importante en el recorrido español. Mientras Yamal aportó desequilibrio en ataque, Cubarsí mantuvo una regularidad decisiva en la estructura defensiva de la campeona.
Los principales premios individuales quedaron distribuidos de la siguiente manera: Rodri ganó el Balón de Oro; Lionel Messi, el Balón de Plata; Kylian Mbappé, el Balón de Bronce y la Bota de Oro; Unai Simón recibió el Guante de Oro, y Pau Cubarsí fue reconocido como el Mejor Jugador Joven.
Los resultados reflejaron el dominio colectivo de España. Tres de los cuatro grandes reconocimientos entregados por la FIFA fueron para integrantes de la selección campeona, cuya fortaleza estuvo repartida entre el control de Rodri, la seguridad de Simón y la madurez defensiva de Cubarsí.


